13 de marzo de 2014
13.03.2014

Preparados para la catástrofe

El Servicio de Emergencias del Principado y EDP simulan la rotura de la presa de La Barca (Tineo) y la evacuación de los pueblos situados aguas abajo

13.03.2014 | 01:40

Hasta la desembocadura del río Narcea en Soto del Barco llegaría la ola que produciría la rotura de la presa del embalse de La Barca (Tineo) a consecuencia de un terremoto. El nivel del agua subiría siete metros en la zona del incidente y hasta dos en la costa. Es una circunstancia improbable, pero hay que estar preparados. Con ese fin, la empresa EDP y el Servicio de Emergencias del Principado de Asturias (SEPA) realizaron ayer un simulacro de evacuación, activado mediante un sistema de sirenas que alertaría a las poblaciones que quedarían anegadas en la primera media hora. Es el primer simulacro de estas características realizado en Asturias.

El balance general es óptimo. "Todo funcionó a la perfección, por lo que el objetivo se ha cumplido. Ha habido pequeños errores técnicos que se van a solventar", afirmó Emilio Fernández, director de centrales hidraúlicas de EDP en España. El simulacro tomó como punto de partida un hipotético seísmo de siete grados en la escala de Richter, con epicentro en Cangas del Narcea. La central de La Barca activó de inmediato el Plan de Emergencia de la Presa (PEP) y verificó los daños. En caso de rotura, el protocolo prevé que se pida permiso a la Confederación Hidrográfica del Cantábrico para soltar agua y evitar mayor presión sobre la presa, que contiene 35 hectómetros cúbicos de agua. Después, sonaron las sirenas.

Paralelamente, el SEPA, los ayuntamientos y la Guardia Civil pusieron en marcha el Plan de Inundaciones del Principado (Planinpa). La labor de los agentes consiste en cortar el tráfico y evacuar a las personas de las localidades situadas aguas abajo, aunque durante el simulacro, en el que participaron 73 efectivos, se limitaron a informar a los vecinos y entregarles un folleto.

Todo ello controlado desde el puesto de mando avanzado, que se estableció en Longoria (Belmonte).

Los vecinos, como Argentina López, de Villanueva (Belmonte), lo tienen muy claro: "Lo primero sería ir al monte o a una zona alta porque esto se lo lleva todo por delante. No quiera Dios que reviente".

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