Todas las miradas de Cudillero apuntaban ayer hacia el cielo. Desde primera hora de la mañana la lluvia cayó sobre la villa pixueta, amenazando con aguar el inicio de los festejos patronales de San Pedro. Sin embargo, puntual a la cita, un claro vino a calmar las nubes, y los pixuetos pudieron escuchar el pregón del músico Xosé Ambás desde el balcón del Ayuntamiento.

Las campanas de "La Catedralina" de Cudillero repicaron sin parar para dar la bienvenida a las fiestas patronales. El desfile del barco de l'Amuravela con los vecinos vestidos con el traje típico pixueto, precedido de la banda de gaitas local, apareció entre el mar de paraguas que la esperaban en la plaza del mismo nombre. Allí desembarcaron los pequeños marineros, que, emocionados, entregaron una flor en ofrenda a su patrón cuando éste salió a recibirlos a lo alto de la escalinata del templo.

Posteriormente fue el turno para el moscón Ambás, que recordó su primer contacto con las gentes de este pueblo: "La primera noticia que tuve de los pixuetos y las pixuetas era cuando iban por mi tierra vendiendo pescado". Más adelante, en los noventa, cuando Ambás comenzó a recorrer el Principado recopilando los cantares tradicionales, se topó con el recuerdo de Elvira Bravo. "De conocernos, seguramente habríamos echo buenas migas. Gracias a ella, la tradición musical de Cudillero llegó en forma viva a estos tiempos". Ambás finalizó defendiendo la cultura y lengua de Cudillero, para rematar cantando unos versos de una canción local. El chupinazo posterior anunció cuatro días de fiesta en la villa. Hoy se leerá el pregón de l´Amuravela, a la una y media de la tarde en La Ribera.