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Libros con premio en Castropol

La biblioteca local recibe un reconocimiento por haber cuadruplicado los socios y haber fomentado el hábito lector en los pueblos

Por la izquierda, Fernando García, Miguel Ángel Serrano, Manuela Busto, Luis Fega y Carlos Díaz, ayer, en Castropol.

Por la izquierda, Fernando García, Miguel Ángel Serrano, Manuela Busto, Luis Fega y Carlos Díaz, ayer, en Castropol. A. M. SERRANO

El préstamo de libros en la biblioteca municipal de Castropol ha crecido un 20 por ciento en los últimos cinco años. Justo cuando se cree que empezó la crisis, empezó también a repuntar la demanda de libros de las dependencias públicas. En Castropol están muy orgullosos de este repunte, que no sólo se asocia al fin de una época de bonanza económica, también a una buena gestión. Manuela Busto trabaja desde 1990 en Castropol. Llegó para catalogar libros y hoy es la directora de una de las bibliotecas con más fondos de la comarca (más de 25.000) y con una historia muy singular. Los llamados "Amigos del Eo", un grupo de personas de Castropol, Vegadeo, Figueras y Ribadeo con actividades desde 1943, quisieron ayer reconocer este trabajo. Por ello rindieron un homenaje a Manuela Busto, que para ellos representa "una parte de la larga trayectoria de la biblioteca de Castropol", dice Miguel Ángel Serrano, "amigo" de Castropol.

El reconocimiento no tiene premio. Los amigos del Eo, que organizan homenajes desde 1943, celebran una comida a la que siguen los discursos. En el encuentro rinden homenaje a una iniciativa o persona. Este año, tocó premiar a una iniciativa y fueron los socios de Castropol los encargados de proponer al homenajeado y de organiza la comida. Según Serrano, "pensamos en la biblioteca porque en los últimos años ha hecho una labor especial". Manuela Busto relata lo que ha pasado. Cuando llegó a Castropol en la década de los noventa había unos 400 socios y el perfil de la personas que se acercaba a estas dependencias municipales era muy diferente al actual: "Algún niño y personas de más de 50 años". Hoy la biblioteca tiene 1.700 socios de todas las edades. A ella acuden padres que hacen uso de la escuela de hasta los tres años y personas con más de 80 años.

Llegar a generar este interés social "no ha sido fácil", confiesa Manuela Busto. "Tienes que buscar al usuario, ofrecerle cosas y hacer dinámica la biblioteca, especialmente en los pueblos". Y todo ellos con escaso presupuesto. Al año, este departamento público castropolense recibe 1.800 euros de la Consejería de Cultura y 1.200 del Ayuntamiento. Con el montante se compran libros y se organizan las actividades culturales.

Para captar nuevos socios, en los últimos tres años han sido claves las redes sociales. Según Busto, "a través de ellas fuimos capaces de llegar un público, como el joven, que no visitaba la biblioteca de su pueblo". En la tarea de buscar nuevos usuarios, pensar en los libros más apetecibles para cada perfil y organizar actividades adecuadas en la comarca, Manuela Busto está sola. Durante un año contó con el apoyo de una persona, una ayuda fundamental para informatizar el fondo.

Según Busto, pese al trabajo que desarrollan, no es habitual que las bibliotecas públicas reciban este tipo de reconocimientos. También es cierto que en Castropol la biblioteca tiene un gran interés histórico. En 1921 un grupo de personas del concejo redactó el manifiesto "Por la cultura". El dos de marzo de 1922 abrió sus puertas la biblioteca municipal. Si por algo se distinguió fue por llevar físicamente los libros a los pueblos, de ahí la llamada "biblioteca popular circulante", que fomentó el amor por la literatura y la lecturas en los pueblos donde no llegaba la actividad de estos departamentos. "Fue un momento histórico, una misión pedagógica de labor incalculable", sostiene Fernando García, miembro de "Amigos del Eo" y representante del núcleo de Figueras.

También los amigos del Eo de Ribadeo y Vegadeo quisieron ensalzar la labor de Castropol para fomentar la lectura. Luis Fega, del concejo veigueño, indicó que hoy en día las bibliotecas públicas tienen un gran reto por delante. "Estamos en la era de la comunicación, pero el arte y la cultura todavía no interesante a la gente", dijo. Carlos Díaz, de Ribadeo, tampoco dejó pasar la oportunidad y agradeció al Ayuntamiento de Castropol y a la directora de la biblioteca su interés por difundir "lo que merece la pena". "Es un reconocimiento muy merecido. A todos nos gustaría tener una biblioteca con tanta historia y actividad en nuestros pueblos", indicó.

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