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La bolera occidental | ROCÍO MENÉNDEZ | Delegada de bolo celta de la Federación Asturiana de Bolos

"En los bolos aún existe machismo; salvo en bolo rodao, la paridad está lejana"

"A día de hoy es difícil que se pueda promover una Liga femenina, pero ya somos 16 jugadoras y ojalá algún día podamos ser muchas más"

Rocío Menéndez posa con un bolo y una bola en La Morgal. LUCAS BLANCO

Rocío Menéndez Rodríguez nació hace 36 años en la localidad tinetense de Fastias. Actualmente reside en Oviedo, donde trabaja en una asesoría. Heredó la pasión por los bolos de su padre. Desde joven colaboró en la organización de concursos y el pasado mes de febrero fu nombrada delegada del bolo celta en la Federación Asturiana de Bolos, convirtiéndose en la primera mujer directiva de la entidad.

-¿Cómo comenzó su pasión por los bolos?

-Mi padre jugaba y yo adoro a mi padre, así que todo lo que él hacía me parecía lo más. Luego empecé a salir con mi novio Álvaro, también jugador y gran aficionado. Eso me llevó a ir todos los fines de semana a la bolera. Cuando empecé a salir con él me sacaron la ficha con Los Serenos, su equipo y gran rival de la peña Central Lechera, en la que siempre jugó mi padre. Ahora tengo el corazón dividido (risas).

-¿Qué tal en su nueva andadura organizativa?

-Lo asumo bien. Con muchas ganas porque la verdad es que no hay mucha gente dispuesta. Me lo comentaron, tengo bastante tiempo libre y encima me gusta. No deja de ser una gran responsabilidad porque, si no coges las riendas, esto se acaba.

-¿Le hace ilusión ser la primera mujer directiva de la Federación Asturiana?

-Me hizo cierta ilusión que se acordasen de mí, pero no quiero reconocimientos y lo único que busco es trabajar. Está claro que las mujeres hacemos falta. En tema de organización, la experiencia me dice que solemos estar más capacitadas. No obstante, los bolos tienen poca tradición paritaria. Existe todavía mucho machismo. Sólo el bolo rodao tiene más o menos paridad en las licencias.

-¿Goza de buena salud el bolo celta?

Hay gente nueva, pero como no se fomenten las categorías inferiores, el asunto irá a menos. Tenemos chavales que empezaron hace poco y equipos nuevos, pero juveniles hay pocos y otras categorías, como la Infantil, ni existen.

-¿A qué se debe la falta de relevo?

-Los otros deportes son la gran competencia. La mayoría de los críos juega al fútbol u otros deportes mayoritarios. Lo que sí apreciamos es que, una vez que dejan esos deportes, se animan a jugar a los bolos.

-¿Se vislumbran soluciones?

-Bueno, lo ideal es promocionarlo desde los centros educativos, aunque ya se hace en cierta medida. Tenemos que poner más de nuestro lado y hacer iniciativas para llevar a los críos a la bolera.

-¿Cuántos federados hay actualmente?

-Hay unas 200 licencias, de 26 equipos que disputan partidas en las diez boleras federadas que existen actualmente.

-La nueva competición femenina ha tenido una gran acogida, ¿cuándo surgió la idea?

-Había chicas que empezaron a entrenar y creímos que había que dotarlas de competición. En 2010 yo participé por primera vez en el Campeonato de España femenino. Ahí me pregunté por qué no íbamos a hacer un campeonato aquí. Primero éramos sólo dos chicas, pero ahora ya somos 16 y en la primera prueba del torneo de la regularidad que hicimos en Gijón tanto en participación como en público tuvimos un gran éxito. Lo pasamos como los indios y estamos deseando que lleguen las próximas citas.

-¿A qué se debe tanta tardanza en la incorporación femenina?

-Normalmente las mujeres no iban a las boleras. Es una modalidad que precisa fuerza, precisión y puntería. Cuando somos niños hay igualdad, de adolescentes empieza a haber diferencias y al no haber competiciones femeninas nunca hubo federadas.

-¿Para cuándo una Liga de equipos femeninos?

-Es difícil porque ahora no tenemos jugadoras ni para tres equipos, se necesitarían seis jugadoras por peña y, de momento, no es posible. No obstante, ojalá algún día lo veamos.

-Estos años hubo un cisma entre las federaciones regional y nacional. Parece superado.

-Es un asunto que creo que en su día hubo encontronazos y nosotros estábamos en medio. Se vendió como un enfrentamiento entre modalidades, incluso, pero hace dos años se acordó normalizar y la verdad que es positivo. La vuelta a la normalidad no nos aporta ni beneficios ni perjuicios, pero sí hay una mayor disposición a colaborar.

-¿Hay suficientes apoyos para el deporte autóctono?

-Es muy difícil encontrarlos. Debería de haber más respaldo de las empresas y de las instituciones. Los bolos deberían ser un bien de interés cultural. Es cultura porque todos los pueblos tenían bolera, en toda fiesta había concursos. Tanto apostar por otros deportes y dejamos el nuestro tan para atrás...

-Aun así, mantienen una elevada carga competitiva.

-Sí, entre los meses de marzo y octubre celebramos numerosos campeonatos de Asturias y de España. A nivel regional, celebramos la liga en sus tres categorías, campeonatos por parejas, torneos para veteranos y categorías inferiores, y algún que otro torneo más.

-¿Qué importancia les dan a los campeonatos de España?

-Ser campeón de España es lo que sueña todo jugador. Es un aliciente para los de Primera Categoría porque viajan y pelean por el título más deseado. A día de hoy sigue habiendo bolo celta en Galicia, Asturias y Madrid. También en Uruguay y en Argentina, pero la falta de recursos económicos obligó a suspender los últimos torneos intercontinentales y los mundiales hace tiempo que dejaron de celebrarse. Espero que algún día esto se recupere porque es muy importante.

-¿Es partidaria de unificar el celta y el vaqueiro?

-No. Yo creo que hay que hacer algo conjunto de todas las modalidades. Una especie de encuentro en el que todos juguemos a todo. La Morgal sería un lugar idóneo porque hay boleras de casi todas las modalidades. Hay mucho desconocimiento entre nosotros y eso nos divide a veces. Unificar con el vaqueiro es muy complicado porque hay juegos diferentes, aunque se vean parecidos. El que juega a celta no puede jugar a vaqueiro y viceversa.

-¿Está el bolo celta pagando el éxodo rural?

-Se nota que no hay tanta gente en los pueblos y la actividad bolística baja. La gente se mueve a Oviedo o a Gijón. No obstante, tanto en la bolera de El Lauredal, en Gijón, como en La Morgal, en Llanera, hay mucha actividad. La gente deja los pueblos, pero en algunos casos lleva la afición a su lugar de destino.

-¿Es caro jugar a los bolos?

-Jugar a los bolos sale por una pasta al año. Son desplazamientos todas las semanas. Los pagos de armadores y jueces suponen un importante gasto. A ello sumas lo que consumas, las licencias, etcétera. Los premios no cubren y a la gente que está al paro le cuesta mucho jugar.

-¿Hasta cuándo tiene pensado seguir en la Federación?

-Mientras pueda y la gente vea que lo estoy haciendo bien. Me siento respaldada por las peñas y eso es lo más importante.

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