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Salas es megalítica

La Fundación Valdés-Salas recupera dos necrópolis tumulares en las sierras de la Campa de San Juan y Penausén, que dará a conocer a partir del verano

A la izquierda, un detalle de los ortostratos de la Campa de San Juan; en el centro, los arqueólogos Miguel Ángel García de Blas y Fernando Rodríguez del Cueto, con Isidro Sánchez, de la Fundación Valdés-Salas, y, a la derecha, uno de los túmulos de Penausén.

A la izquierda, un detalle de los ortostratos de la Campa de San Juan; en el centro, los arqueólogos Miguel Ángel García de Blas y Fernando Rodríguez del Cueto, con Isidro Sánchez, de la Fundación Valdés-Salas, y, a la derecha, uno de los túmulos de Penausén. S. ARIAS

La huella de una las principales civilizaciones europeas está en Salas. La cultura megalítica previa a las invasiones indoeuropeas, hace más de 5.000 años, dejó su impronta en las sierras del concejo con dos necrópolis tumulares en Penausén y la Campa de San Juan. La Fundación Valdés-Salas ha iniciado un proyecto de estudio arqueológico, recuperación y promoción de estas construcciones anteriores a las pirámides de Egipto para resaltar el valor del patrimonio cultural del municipio.

"Asturias es también un paraíso cultural donde se pueden seguir las huellas de las principales civilizaciones humanas desde el Homo erectus hasta hoy, es un privilegio que muy pocas regiones de la Tierra tienen", afirma Joaquín Lorences, vicepresidente de la Fundación.

El proyecto comenzó con un estudio arqueológico realizado por Miguel Ángel García de Blas y Fernando Rodríguez del Cueto en el que "queda claro el enorme interés que tiene para la cultura megalítica europea, tanto por la calidad de los restos como por su localización geográfica", precisa.

La investigación desveló un túmulo en La Campa de San Juan, conocido como el de La Cobertoria, formado por seis grandes ortostratos que conforman la cámara dolménica y su cubierta, que está rota pero se conserva íntegra. Unas condiciones idóneas para su recuperación integral.

En Penausén, cerca de La Bouga, descubrieron también cinco túmulos continuos orientados hacia el pico Monsagre, en los que el de la posición más alta destaca por su interior. "Conserva dos grandes ortostratos con restos de policromía, lo que le da un carácter excepcional en toda la cultura megalítica", señala Lorences.

El resto de ortostratos de este túmulo están localizados por la zona y la Fundación trabaja en colaboración con los vecinos para su recuperación. "Eso permitirá la reconstrucción del dolmen original", añade.

Después del estudio arqueológico, iniciaron la segunda fase del proyecto, en la que desbrozaron y limpiaron la zona. Ahora la Fundación está inmersa en el tercer paso, la difusión y promoción del conocimiento de estos yacimientos. Así, dotará a la zona de paneles con toda la información necesaria sobre la cultura megalítica y el uso funerario que se otorgaba a estas necrópolis, que se podrán visitar a partir del verano.

También han firmado un convenio con la empresa Alsa para favorecer la visita de los escolares de la comarca. "Creemos que hacerles llegar este conocimiento a los jóvenes será la mejor manera de protegerlos porque uno cuida lo que quiere y conoce", estima Lorences.

La Fundación enfrenta el siguiente paso, datar con carbono 14 los yacimientos y la reconstrucción de los dólmenes más representativos de las dos necrópolis. Unos trabajos que realizan con finaciación privada y en colaboración con la administración y con los científicos.

"Es un modelo que, de tener éxito, podría señalar un camino importante a seguir en otras partes, no se puede exigir únicamente a la administración que se responsabilice de la conservación de estos recursos, los ciudadanos tenemos que implicarnos y sentirnos responsables de ellos", considera Lorences.

En ese sentido, destaca la abrumadora colaboración de los vecinos de Salas para conservar las necrópolis y buscar las piezas que faltan. Por ejemplo, la que está ubicada en Penausén es un terreno de propiedad privada que han cedido a la Fundación durante cinco años prorrogables para realizar su proyecto. "Estamos enormemente agradecidos y es un testimonio claro de la preocupación de la gente del campo por el patrimonio", destaca.

La Fundación Valdés-Salas espera poder ampliar su proyecto de recuperación del patrimonio a toda la comarca y dar así valor a la historia y la trascendencia de las civilizaciones europeas que han dejado vestigios en Asturias.

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