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ROSA NAVARRO DURÁN | Filóloga y catedrática de Literatura

"La escuela debe enseñar a leer y a entender lo que se lee"

"Las asignaturas 'marías' son pérdidas de tiempo; ese espacio debe llenarlo la lectura, pero que sea divertida"

Rosa Navarro, con un ejemplar de LA NUEVA ESPAÑA, en la biblioteca Menéndez Pelayo de Castropol. TANIA CASCUDO

A Rosa Navarro Durán, filóloga y catedrática de Literatura de la Universidad de Barcelona, no le valen las excusas por no haber leído la obra cumbre de Miguel de Cervantes. Suma ya tres adaptaciones del Quijote para propiciar su lectura en la infancia y adolescencia y anteayer volvió a ejercer de embajadora de la novela durante su paso por Castropol. Navarro impartió una charla titulada "Vivir la literatura. Don Quijote de la Mancha", que sirvió de preámbulo al acto de graduación del programa "Padrinos y madrinas de la lectura". La profesora es madrina de honor de esta iniciativa de promoción lectora que promueve la biblioteca Menéndez Pelayo de Castropol en colaboración con el colegio La Paloma.

-¿Qué le parece este proyecto lector?

-Maravilloso, les das a los pequeños la responsabilidad no solo de que lean, sino de que animen a leer a otros niños. Es una cadena que tendría que implantarse por todas partes. Además, los vi en acción y estaban muy en su papel, encantados. En cuanto asumen esa responsabilidad de transmitir la lectura, no sólo lo consiguen, sino que a ellos ya no se les borra nunca. Las madrinas y padrinos serán lectores para siempre por la responsabilidad que han asumido.

-¿Se hace lo suficiente por incentivar la lectura?

-Hay una estructura estatal que se está olvidando de incentivar la lectura. Se ha quitado la literatura como asignatura obligatoria, sólo va en compañía de la lengua, y no se deja espacio para que los maestros puedan leer con los alumnos. Es decir, tenemos un muro impuesto desde la programación y eso es muy grave. Entonces, ante esa imposición injusta, están surgiendo pequeños núcleos de resistencia y esta acción de la biblioteca de Castropol es una muestra. Frente a esa imposibilidad de abrir los libros, ellos han encontrado un sistema para abrir un agujerito en el muro.

-¿Qué papel debe de tener la escuela en este asunto?

-Lo que se tiene que hacer en la escuela es enseñar a leer y a entender lo que se lee y para entenderlo es necesario un aprendizaje que tiene que ir unido al gusto por lo que se cuenta en los libros. No se dan cuenta de que si uno aprende a entender lo que dicen los libros, luego le servirá como instrumento para andar por el mundo, que es esencial. A veces me da la impresión de que lo que les gusta es tener a un pueblo que no entienda lo que se diga para poder manipularlo mejor, aunque tampoco les veo a los políticos tanta inteligencia. En los planes de estudio se ha olvidado la importancia de la lectura y yo, que suelo ir a escuelas, me doy cuenta cuando hay personas que se preocupan de que los niños lean, se diviertan y les dan capacidad para entender cualquier texto, algo fundamental en la educación. El que tengan asignaturas "marías" tipo Educación para la Ciudadanía o Ética son pérdidas de tiempo. Ese espacio habría que llenarlo con lectura, pero divertida, y por eso yo lucho para que los clásicos, que son los mejores libros, lleguen a los niños.

-Entre sus adaptaciones de clásicos destaca el Quijote ¿por qué lo ha hecho?

-No se puede dar el Quijote original a leer a una persona de 12 o 13 años porque la vas a aburrir y lo odiará toda su vida, mucha gente me lo ha dicho. Yo casi puedo estar en el Guinness porque he escrito tres Quijotes: uno para los más pequeños, otro para los de 8 a 10 años y luego, el Quijote para estudiantes adolescentes, pero que está al alcance de cualquier persona que no se vea con fuerza para leer el original. Soy una filóloga, llevo más de cuarenta y cinco años dando clase en la Universidad y soy especialista en la Edad de Oro, entonces tengo mucho respeto por los textos y me los conozco muy bien. Cuando hago una adaptación, no la hago al margen de mi condición de filóloga, lo hago aprovechando mis conocimientos. Mi objetivo es ser fiel al original y atractivo para el lector. Cuando veo un discurso que sé que les va a costar a los lectores, lo corto, pero no lo cambio. Hay que ser absolutamente respetuosa y fiel. Pretendo que vivamos a Cervantes desde la escuela, pero no con sangre, sino con gusto.

-¿Es un error que se obligue a los estudiantes a leer textos para lo que no están preparados?

-Sí, pero esto no es el fallo, el fallo es la ausencia de lectura. El fallo es que entre el bachillerato que hice yo y el de hoy, hay una ausencia muy clara de la enseñanza de la Literatura.

-¿Los libros adaptados deben de ser un paso previo para la lectura original?

-Hay dos posibilidades. Cuando empecé con las adaptaciones me atacaban diciendo que imposibilitaba la lectura del original. ¿No es mejor leer una adaptación que no leer nada? Mi idea es que si yo enveneno a los niños, en el buen sentido, con los personajes de don Quijote, siempre lo recordarán con gusto, de tal manera que cuando se hagan mayores irán al original. Pero, pongamos que haya otros niños que no adquieren capacidad lectora y nunca vayan al Quijote original, pues ya tienen eso dentro y conocen los personajes.

-¿Por qué hay que leer el Quijote?

-Primero porque es un libro sensacional. Yo cuando tengo horas bajas no me tomo pastillas, que estropean el cuerpo y te crean adiciones, yo tengo el Quijote a mi alcance siempre. Empiezo a leerlo y a los tres minutos me he olvidado de mis males y estoy apasionada dentro del libro. Realmente es una biblia de pensamiento, de trucos literarios, de todo lo posible. Es el mejor libro que se ha escrito nunca, no hay otro. No hay otra persona con tanta originalidad, hondura y tanta diversión como Cervantes y, por tanto, es un pecado absoluto no leer el Quijote.

-¿Qué les aporta a los niños?

-Se lo pasan muy bien. Primero está la historia de la amistad de dos personas que no tienen nada que ver, uno, un hidalgo que nunca ha trabajado y es muy culto y, el otro, un campesino ignorante. Yo les digo a los niños que no es tanto que Don Quijote se vuelva loco por la lectura, sino que vive en un mundo de fantasía e imaginación y gracias a que ha leído puede divertirse. A los niños se les estimula con la lectura y el Quijote es una de las mejores lecturas que hay para ellos.

-Son recurrentes las comparaciones entre la atención que los ingleses prestan a Shakespeare y la que damos aquí a Cervantes. ¿España le valora lo suficiente?

-Sí que lo valoramos. A nosotros siempre nos gusta mucho este discurso de "nosotros no hacemos nada, los ingleses lo hacen todo" y no es verdad. Sí que valoramos la importancia de Cervantes, otra cosa es que lo leamos, que esta es mi lucha. Con esa celebración del 23 de abril, de ir a leer en una cadena humana capítulos de el Quijote, yo lo que haría es que solo puedan participar los que lo hayan leído antes entero. Subir allí y leer un trozo no sirve de nada, pero habértelo leído, sí.

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