Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El Pampillo hace cantera en Castropol

El colegio La Paloma acoge la tercera edición de un taller de alfombristas que busca enganchar a los más pequeños a la tradición floral del Corpus

Menchuca Suárez enseña a los niños a hacer el perfil. A la derecha, Suárez, Muiña, Justa Pérez, Emilia Ardura y Jesús Fernández, con las rosas que regalaron a los niños. T. C.

Las alfombras florales del Corpus Christi de Castropol seguirán existiendo mientras haya manos dispuestas a defenderlas y confeccionarlas. La asociación cultural El Pampillo lo tiene claro y por eso estos días ha impartido la tercera edición del taller de alfombristas dirigido a los escolares del colegio La Paloma: "Es la cantera, nuestro futuro y hay que empezar a enseñarles desde que son pequeños", resume la presidenta del colectivo, Maite Muíña.

La jefa de estudios del centro, Ana Fernández, considera que es "una actividad muy interesante y que les gusta mucho" a los escolares. Este año, para captar más su atención se tomó la decisión de ligar el taller a un cuento. Así, tras la lectura de "Matrioska" los escolares se afanaron en confeccionar réplicas de las conocidas muñecas rusas. En total, en los dos días de taller, se hicieron cuatro muñecas de diferentes tamaños -Matrioska, Trioska, Oska y Ka- que estarán expuestas unos días en el colegio.

Aunque en otras ocasiones los alfombristas mostraron su labor desde el principio, es decir, desde la recogida y preparación de materiales hasta el montaje, este año optaron por simplificar el taller y concentrarse solo en la elaboración final. Además, emplearon elementos no perecederos como semillas y arroz teñido para favorecer que las creaciones de los pequeños duren más tiempo. "Les enseñamos a hacer el montaje, primero perfilan con dátil de palmera y luego rellenan con arroz teñido de colores", precisa Muiña, que está convencida de que estos talleres "funcionan" y logran conectar a los pequeños con esta tradición castropolense.

Ayer antes del recreo les tocó el turno a los alumnos de tercero de Primaria, que se mostraron muy activos y colaboradores. Muchos, como Manuel Vázquez, ya conocen el trabajo y saben lo que es confeccionar los mantos florales del Corpus: "Me gusta ayudar", reconoce este pequeño de 9 años. También a Lucía le gusta mucho la labor alfombrista y le parecen "muy bonitas" las creaciones que cada año engalanan la villa. Como este año hizo la comunión le tocó encabezar la procesión y ser una de las primeras en pisar los mantos, algo que le dio "un poco de pena".

La alfombrista Emilia Ardura reconoce que es importante que la gente joven se involucre en los preparativos de esta fiesta tan arraigada en Castropol: "A ver si se puede enganchar alguno porque cada vez somos menos". Reconoce que con los niños es más fácil, pero la labor de captación se complica en la adolescencia y cuando los estudios les obligan a marcharse fuera. En todo caso, Ardura aplaude el talento de los niños en el arte alfombrista: "Lo pillan rapidísimo y la verdad es que les encanta y están disfrutando muchísimo".

Este año las rosas no llegaron a tiempo para el Corpus, pero sí estuvieron presentes en la clausura del taller. Justa Pérez, que mima en su casa de Presno los rosales que embellecen el Corpus, se presentó ayer en La Paloma con preciosos centros florales para regalar a los escolares como símbolo de su labor alfombrista.

Compartir el artículo

stats