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Manos voluntarias para la huerta de El Cabillón

Ocho participantes en una red internacional colaboran durante el verano en la finca tapiega de la Fundación Edes

Voluntarios de la red, junto con empleados de la finca, en la zona de trabajo. REPRODUCCIÓN DE G. G.

La tierra en la finca El Cabillón se trabaja de una manera especial. Además de ofrecer una oportunidad laboral a personas con discapacidad de la comarca, la iniciativa cuenta con manos voluntarias que ayudan a sacar adelante las cosechas y los productos de calidad que luego se distribuyen por la zona. El Cabillón es uno de los proyectos incluidos en la red "Wwof" (siglas en inglés de "Trabajadores voluntarios en granjas ecológicas").

A través del voluntariado, la iniciativa ofrece oportunidades de aprendizaje e intercambio de experiencias a los participantes, que, aunque acuden durante todo el año, tienen una mayor presencia en estos meses de verano. En esencia, se trata de acoger voluntarios que trabajan de forma gratuita a cambio de alojamiento.

"Durante todo el año, y gracias al apoyo del Ayuntamiento de Tapia de Casariego, podemos alojar a personas que, perteneciendo a Wwoof España, deciden pasar parte de sus vacaciones o un tiempo apoyando el proyecto de Finca El Cabillón", explica Laura López Santamarina, responsable del programa de empleo y formación de la Fundación Edes. Esta red mundial permite la relación entre personas y granjas o fincas de agricultura ecológica. "Se trata de una experiencia en la que ambas partes obtienen sus beneficios y sus aprendizajes, y que enriquece al conjunto del proyecto", apunta la responsable.

En esta época estival han pasado por El Cabillón un total de ocho personas, algunas de ellas de Asturias, otras llegadas de diferentes puntos del país, como Badajoz y Sevilla, e incluso voluntarios extranjeros, que llegaron a la finca tapiega procedentes de Italia y de la República Checa. "Todas ellas dejan su huella cuando pasan por aquí y de todas ellas guardamos un bonito recuerdo y, especialmente, un sentimiento de gratitud difícil de explicar por todo lo que nos aportan y nos permiten aprender", asevera López Santamarina.

Finca El Cabillón y la Fundación Edes comenzaron a acoger a estos colaboradores en el año 2009 y, desde entonces, siempre han contado con manos voluntarias para sacar las tareas adelante, por duras que fuesen. "Esperamos seguir contando con el apoyo de esta red en el futuro y que se vaya consolidando la participación a lo largo de todo el año", señalan los responsables del centro de empleo.

Finca El Cabillón es el proyecto de empleo protegido que la Fundación Edes puso en marcha en 2006 para generar oportunidades laborales para personas con discapacidad intelectual. Unas 30 personas ya han trabajado aquí.

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