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El Oscos-Eo, experto en sangre real: de las Infantas en 1983 a Sus Majestades este otoño

Oscos-Eo va camino de convertirse en comarca ejemplar, no en vano cinco de sus siete concejos han sido galardonados con el premio "Pueblo ejemplar" de Asturias, que la Fundación Princesa de Asturias entrega desde 1990. El reconocimiento más madrugador llegó en 1997 y distinguió a la comunidad vecinal de Castropol, en 2011 le tocó el turno a la comunidad vecinal de San Tirso de Abres y, en esta ocasión, toman el relevo los tres municipios de los Oscos, unidos en una exitosa candidatura conjunta.

Cuando el entonces Príncipe Felipe recaló en Castropol lo hizo precedido de otra visita real, la que catorce años antes habían cursado sus hermanas, las infantas Cristina y Elena de Borbón. Ambas se alojaron en la villa en verano de 1983, en el marco de un viaje organizado por el colegio Santa María del Campo con el objetivo de hacer un estudio antropológico en San Martín de Oscos. Junto a sus compañeros de clase se alojaron en el palacio de Valledor, causando una gran revolución en la zona. No hubo actos oficiales, aunque sí dos encuentros con los vecinos: uno en el muelle de Castropol y otro en el centro de San Martín de Oscos que sirvió para inaugurar la Plaza de las Infantas, en pleno centro, en recuerdo a aquel viaje.

En 1997 el Príncipe visitó Castropol, paseó por sus calles, inauguró el monumento conmemorativo en la plaza del Cruzadero y degustó un menú especial a base de ostras, empanadas, parrochas, pastel de centollo, lacón asado, quesos asturianos y, como plato fuerte, fabas con almejas de la ría del Eo. Tuvieron que pasar otros catorce años para que el Príncipe volviera a probar la gastronomía comarcal, en este caso ya en compañía de su mujer, doña Letizia. Le tocó el turno a San Tirso, que sirvió una selección de quesos asturianos -donde no faltó el de Oscos-, tortilla de torreznos y picadillo, rapela rellena de chorizo y tocino, lacón con rabizos, truchas del Eo y callos con garbanzos. Queda por ver ahora cuál será el menú que pruebe ahora don Felipe, que pisará Oscos-Eo por primera vez como Rey.

La comarca occidental ha recibido ya en once ocasiones el galardón. El premio más madrugador llegó en 1992 cuando fue a parar a Soto de Luiña y Novellana y, un año después, le tocó el turno a Grandas de Salime. El último concejo premiado del Occidente fue Boal.

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