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Cudillero busca en Europa la motivación escolar

El Instituto Selgas participa en un programa que persigue motivar a los alumnos con intercambios y métodos diferentes

Eva Fernández (a la derecha) con su familia austriaca.

En el Instituto Selgas de Cudillero estiman que el 25 por ciento de sus alumnos están en riesgo de dejar de estudiar una vez concluida la Enseñanza Obligatoria. El deseo de un grupo de profesores del centro es cambiar este pronóstico. Para ello, se han sumado a un programa europeo ("Erasmus Plus") junto a otros institutos de Suecia, Austria e Irlanda. "Se trata de motivar al alumno y al profesor", destaca Isabel Álvarez, profesora de Ética y directora de proyecto en España.

En Cudillero han empezado a aplicar metodologías diferentes a las tradicionales y alejadas del profesor orador, del estudiante que escucha sin intervenir y de la falta de premio al esfuerzo. "Tratamos de fomentar el trabajo en grupo y de hacer que el alumno participe y se interese", añade Álvarez. Ahora se premia con entradas al cine, consumiciones en la cafetería o material deportivo el esfuerzo, la actitud positiva y las ganas de hacer tareas relacionadas con el estudio. Además, el proyecto europeo incluye analizar las potencialidades del alumnos. De esta forma, se trabaja atendiendo a sus habilidades y dificultades. "Es el camino que marca la Unión Europea", señala la directora de proyecto.

Otro de los objetivos del proyecto pasa por integrar a los alumnos en otros centros europeos. "Tratamos de que una cosa ayude a la otra. A través de los viajes se viven experiencias que motivan de muchas formas al alumno, de las que se aprende mucho", señala en este caso Merche Hernández, profesora de inglés y directora de los intercambios.

Eva Fernández es una alumna de Cudillero de 16 años que acaba de llegar de Austria. Allí estuvo dos meses aprendiendo inglés y también otros métodos académicos de aprendizaje. Al volver a España relató su vida en Perg y si algo le motivó fue la relación que entabló con personas refugiadas y procedentes de Siria y Palestina. "Aquí se ve de otra forma, pero son personas como nosotros. Apenas hay diferencias. Me llamó mucho la atención que todos procedían de familias acomodadas que lo perdieron todo por la guerra", dice Eva Fernández. Ahora son dos austriacos los que están en Cudillero. Tobias Hintersteininger y Michael Hitzler están "motivados" por algo más romántico: el mar. También les gusta la "cercana" relación de alumnos y profesores. Y en Cudillero Alba Peláez será la próxima en volar. Otra alumna, Estrella González, lo hizo el curso pasado.

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