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El emisario naviego puede asumir la planta de biogás y la depuradora, garantiza Ence

La papelera asegura que las aportaciones de la estación de Foxos y de la nave de purines sólo supondrán un 9% de la capacidad de la instalación

"El emisario tiene capacidad suficiente para asumir los nuevos efluentes con todas las garantías". Es la respuesta que da la empresa Ence a la preocupación mostrada en las últimas semanas acerca del posible colapso de esta infraestructura en un futuro cercano. No existe riesgo alguno, apunta la empresa, para el

La preocupación fue puesta de manifiesto por Ovidio Zapico, diputado de Izquierda Unida en la Junta General del Principado, que elevó una pregunta a la Consejería de Infraestructuras y Medio Ambiente sobre el estado en el que se encuentra el emisario. Según el diputado, la alerta se basa en un conjunto de factores que podrían llevar a esta infraestructura "a un colapso" a medio plazo, "de continuar con los planes actuales que se plantean en la ría". "Sin ánimo de ser alarmista, pero sí realista, las consecuencias medioambientales de la rotura del emisario serían catastróficas para la ría y su entorno", advertía entonces Zapico.

Según las fuentes de la empresa papelera consultadas por LA NUEVA ESPAÑA, la seguridad del emisario ante cualquier rotura o colapso es máxima, dada su capacidad. "Incluso tras la incorporación de los nuevos efluentes, la carga real estaría por debajo de la capacidad instalada de esta infraestructura", siendo la suma de los efluentes de Ence e ILAS "inferior a la capacidad total de la instalación". Tampoco existe riesgo, según los cálculos que se estiman, al añadir al emisario las aportaciones de la planta de purines y de la depuradora de Navia y Coaña. "El volumen de la nueva carga prevista, de los nuevos efluentes que se incorporarían, supondría menos de un nueve por ciento de la capacidad total del emisario", aseguran las mismas fuentes.

El emisario, originalmente construido y utilizado únicamente por la papelera, permite llevar las emisiones líquidas a alta mar, a una distancia que está en torno al kilómetro y medio de la costa naviega, y a una profundidad de 30 metros. En 2011, y gracias a un acuerdo entre las partes y el Principado de Asturias, la industria láctea de Anleo se unió a este emisario, para dejar de verter al río Anleo. Cada una de las dos empresas mantiene un control de fluidos, cuyos parámetros de contaminación controla el Principado a través de sucesivas pruebas que se realizan antes de conducir los residuos a alta mar.

En este próximo verano, según las previsiones que se manejan, el emisario tendrá que llevar hasta alta mar los residuos líquidos de dos nuevas instalaciones. La planta de purines aportará el líquido resultante de su actividad, tras pasar por un proceso de depuración. La planta depuradora que se construye en Foxos también enganchará en este emisario.

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