26 de abril de 2017
26.04.2017
Adiós a un sacerdote pionero en la labor social

Muere Luis Legaspi, el alma de las misiones asturianas en Burundi, Guatemala y Ecuador

El sacerdote castropolense, que "abrió fronteras a la iglesia de la región" y fue también el precursor de Cáritas diocesana, tenía 93 años

26.04.2017 | 01:58
Capilla ardiente de Luis Legaspi, ayer, en la Casa Sacerdotal de Oviedo.

Luis Legaspi, alma y artífice de las misiones asturianas en Burundi, Benin, Guatemala y Ecuador, falleció ayer a los 93 años de edad a consecuencia de las complicaciones surgidas con una infección del aparato respiratorio, que le tuvo 15 días ingresado en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), en Oviedo. La muerte del que también fuera precursor de Cáritas en la diócesis, y un enamorado de su Castropol natal, causó ayer una honda impresión en la Iglesia asturiana, en la que deja una huella indeleble por su denodada e infatigable labor durante casi medio siglo al frente de la actividad misionera de la región.

El sacerdote castropolense estuvo al frente de la delegación diocesana de misiones desde 1957, cuando fue nombrado por el Arzobispo Francisco Javier Lauzurica, hasta 2004, año en el que el Arzobispo Carlos Osoro decidió su relevo por José Antonio Álvarez, en la actualidad párroco de La Calzada (Gijón). Más de 47 años que dejaron como principal legado las misiones que Asturias mantuvo en los países africanos de Burundi y Benin y, ya en el continente americano, en Guatemala y Ecuador. "Abrió fronteras a la iglesia asturiana", recordaba ayer Javier Gómez Cuesta, párroco de la iglesia gijonesa de San Pedro Apóstol y vicario general durante la etapa de Gabino Díaz Merchán al frente de la archidiócesis.

Legaspi concibió la primera misión en Burundi, tras una visita a Oviedo del arzobispo Ntuka Masina, como una parroquia asturiana más por mucho que estuviera en el corazón de África, según recuerdan Alberto Reigada, párroco de San Francisco Javier de la Tenderina (Oviedo), y Fernando Fueyo, primer sacerdote que estuvo en la misión africana y actual capellán del Sporting de Gijón. De su talante emprendedor salió adelante un hospital en Burundi en colaboración Médicus Mundi y el médico ovetense Luis Estrada, gran amigo suyo, y una tienda que vendía artesana africana en la plaza Porlier de Oviedo para recaudar fondos, siempre escasos, para la misión. Como delegado de esa área también tuvo un papel destacado en la recuperación de la figura del misionero quirosano Melchor García Sampedro, beatificado antes de ser proclamado como el primer santo asturiano.

Legaspi fue, además, el precursor de la Cáritas diocesana en Asturias, cuando su principal labor asistencial consistía en el reparto de la ayuda que enviaba la Cáritas de Estados Unidos, consistente en leche en polvo y quesos que se repartían en parroquias, colegios e instituciones de toda Asturias. Luego estarían al frente de Cáritas, Don Heliodoro, Domingo Benavides y Alberto Reigada, de ahí que durante casi cuatro décadas se dijera que "la caridad en Asturias venía del Occidente", ya que todos esos sacerdotes eran naturales de esa zona.

Combinó su intensa labor pastoral, en la que llegó a estar al frente de una comunidad de 400 misioneros asturianos, entre religiosas y religiosos a los que llamaba o escribía cada Navidad, con su pasión por la cultura y por su tierra natal, Castropol, y su costa, por la que salía a menudo en una humilde barca y de la que era gran conocedor de sus mareas.

Su capilla ardiente quedó instalada ayer en la Casa Sacerdotal de Oviedo, donde hoy a primera hora de la mañana tendrá lugar una misa en la que está prevista la presencia del Arzobispo emérito Gabino Díaz Merchán. El funeral será a la una de la tarde en la parroquia de San Tirso el Real, de Oviedo, a la una de la tarde y sus cenizas recibirán sepultura en el cementerio Castropol, mañana jueves.

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