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Illano, con 350 vecinos, ha ido perdiendo servicios en los últimos años

El cierre, hace unos años, del último bar tienda en la capital del concejo de Illano fue la crónica de una muerte anunciada. Poco a poco, la localidad ha ido perdiendo servicios, de forma paralela a la sangría demográfica, y ahora no hay un lugar ni tan siquiera para tomar un café. Sólo es posible hacerlo en el área recreativa de Folgueirou, aunque el restaurante cierra por descanso durante estas semanas de invierno.

Tampoco hay cajeros en Illano para sacar dinero, ni tiendas en las que realizar la compra, por lo que se hace imprescindible acudir a Boal, la opción más cercana, o directamente bajar hasta Navia, donde hay una mayor oferta, pero a un alto coste: una hora de viaje por una sinuosa carretera, y un buen puñado de euros para todos aquellos que no disponen de coche propio

Además, Illano cuenta con un único botiquín, en el que pueden adquirirse las medicinas recetadas en el centro de salud. Aunque no siempre está abierto, y en muchas ocasiones, dicen los vecinos, "no tienen los fármacos disponibles y hay que esperar y volver al día siguiente".

Hace una década, Illano contaba con medio millar de personas censadas. Hoy, son poco más de 350 los habitantes del concejo, en su mayoría personas de avanzada edad. La división del territorio a la mitad, atravesado por el embalse de Doiras en el río Navia, dificulta aún más las comunicaciones en esta zona de marcado carácter rural.

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