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Quejas de los bañistas por el afloramiento de los restos del antiguo muro de la playa tapiega

El Ayuntamiento pedirá ayuda a Costas para - encontrar una solución que facilite la entrada al mar desde el arenal más accesible de la capital

En primer término, la base del antiguo muro de la playa del Murallón.

En primer término, la base del antiguo muro de la playa del Murallón. T. C.

El Ayuntamiento de Tapia pedirá a Costas una solución para la playa del Murallón, donde han aflorado los cimientos del antiguo muro de defensa construido en la playa en el siglo XIX, con las consiguientes molestias para los bañistas. "La gente se queja porque en bajamar el baño se complica", precisa la alcaldesa, Ana Vigón. Durante la pleamar los inconvenientes son menores.

Y es que este antiguo muro, una gran pared de piedra con base de cantería ejecutada en 1865, tiene una base de más de un metro de ancho. La base ha aflorado por completo, lo que no deja ningún paso alternativo desde la playa al mar y pone en dificultades a los usuarios de este arenal, uno de los de más afluencia de gente por su cómodo acceso y su cercanía a la villa. Dicha base está cubierta de algas, lo que propicia los resbalones de los bañistas.

Cabe añadir que el Murallón, por su ubicación y sus accesos con cómodas rampas, es una playa con muy buena accesibilidad, muy utilizada por personas con problemas de movilidad. De hecho, Tapia dispone de dos sillas anfibias que se introducen en el agua desde esta playa y que, con la actual situación del arenal, apenas se pueden utilizar.

El gobierno realizará un informe de la situación que incluirá fotografías con la idea de que los técnicos de Costas puedan estudiar el estado de la playa y ofrecer alternativas. La regidora explica que algunos usuarios han sugerido la colocación de una pasarela de madera, pero el gobierno local no termina de ver su efectividad, ya que es una zona muy influenciada por las mareas. "Queremos que sean los técnicos de Costas los que sugieran la propuesta. Este es un tema diferente a Serantes, donde había que mover el cauce del río y se hizo, pero esto es distinto", precisa Vigón.

No es la primera vez que aflora la base del antiguo muro. Es una situación derivada de los temporales y los consiguientes movimientos de arena. Sin embargo, en este caso es más molesto porque coincide con la temporada estival en la que la playa reúne mayor afluencia de gente.

El de los cimientos del muro no es el único problema de la playa, que también lleva años registrando desprendimientos de rocas en la zona acantilada. El servicio de Salvamento ha señalizado la zona para impedir que los bañistas se acerquen en exceso a la zona más conflictiva y haya que lamentar daños.

Muchos de los bañistas que acceden por primera vez al Murallón (una de las muchas calas de la denominada playa de Los Campos o Anguileiro) desconocen la historia de la playa. En 1863 el benefactor de Tapia, Fernando Fernández-Casariego, ordenó construir allí un malecón para poner freno a la arena que, a consecuencia del vendaval, invadía el pueblo causando grandes problemas. Las obras del muro, de 60 metros de largo y 20 de alto, acabaron en 1865 y marcaron un antes y un después en la zona.

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