07 de noviembre de 2018
07.11.2018

Ecologistas y vecinos de la planta de purines de Navia se quejan del mal olor

Reclaman al Principado que ejecute controles en la instalación para comprobar si cumple la normativa

07.11.2018 | 01:18
Vertidos a las puertas de la planta de purines de Navia durante el día de ayer, en una imagen tomada por los vecinos de Armental.

Los problemas de malos olores y vertidos en la planta de tratamiento de purines de Navia están lejos de encontrarse bajo control. Así lo denuncian tanto los vecinos de la instalación, ubicada en el núcleo de Armental, como la Coordinadora Ecoloxista d'Asturies, que reclaman una solución a estas complicaciones y piden a la administración una "mayor implicación" para frenar unas molestias que, dicen, afectan a todos los habitantes del entorno.

En la última visita que realizaron a la planta, los representantes del colectivo vecinal de Armental detectaron "evidencias claras de problemas". Y ello, "a pesar de la insistencia de los responsables en intentar negar lo evidente, y tratar de culpar a otros de de los malos olores claramente apreciables".

Los vecinos de Armental se quejan de que, en estos momentos, la planta se encuentra "muy lejos de los máximos estándares de calidad, al menos en lo que se refiere a sustancias malolientes", y afirman que la situación "es cada día más insoportable". Ayer mismo lograron registrar un supuesto vertido a la entrada de la planta de Biogastur.

La Coordinadora Ecoloxista d'Asturies, por su parte, asegura haber denunciado la situación ante el Principado. "Los vecinos están hartos de quejarse al Ayuntamiento por los fuertes olores que padecen, provenientes de la planta de purines, y que supone una grave contaminación, sin que se hayan tomado medidas en estos meses que lleva la instalación funcionando para minimizar esta circunstancia", explica el colectivo conservacionista. Han reclamado al Principado que ejecute análisis en la planta para garantizar que se cumple la normativa.

El gerente de la empresa responsable, Marcos Quevedo, aseguró, en declaraciones a LA NUEVA ESPAÑA, que "los olores están muy controlados porque el propio proceso así lo exige", y que la firma busca "los máximos estándares de calidad".

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