27 de diciembre de 2018
27.12.2018

"La concentración es la última oportunidad", dicen los belmontinos

Los afectados confían en tener mejores accesos, aunque recelan de la llegada del kiwi al concejo

27.12.2018 | 00:55
José Antonio Galán, en una finca de Longoria.

Mejores accesos y todos los terrenos concentrados en una sola unidad, lo que propiciará hacer el mismo trabajo en menor tiempo. Son los beneficios que destacan algunos de los propietarios de terrenos en las vegas de la ría Miranda, en Belmonte, sobre la concentración parcelaria que prevé el Principado de Asturias en la zona. Para Juan José Rodríguez, productor de escanda de Longoria, la medida sería muy positiva: "Sobre todo porque se mejorarían los accesos para la maquinaria, que hoy en día es bastante grande y no pasa por esos caminos antiguos, tan estrechos", afirma.

Pero también porque al concentrar todas sus propiedades en una sola parcela, el día a día mejora. "Echas mucho menos tiempo trabajando porque lo que tienes en una sola, ahora lo tenemos en diez terrenos, y así no tienes que andar moviéndote de un lado para el otro", comenta Erasmo Ambres, vecino de Longoria con una hectárea y media de terreno. También así lo entiende Rodríguez, quien tiene dos hectáreas y media de producción de cereal y ve en la concentración una posibilidad para perder menos tiempo en la tierra.

La concentración parcelaria en la ría Miranda casi se consigue en la década de los setenta del siglo XX, tal y como recuerda José Manuel Rodríguez Antomil, de San Bartolomé, "pero quedó todo en nada, fue una pena porque el proyecto era muy bueno e incluía el riego por aspersión". Cuarenta años después, todo sigue igual, por ello ve una posibilidad de creación de empleo: "De estas vegas salían todos los días tres camiones de judías a cargar a Grado, se puede dar de todo".

También ve nicho para incorporar nuevos cultivos, como el kiwi, que está a las puertas del concejo con una plantación en Láneo (Salas). "Es una oportunidad buenísima para vender las tierras, que la mayoría de la gente las tiene a matorral o como pradería para el ganado, y por lo que tengo entendido también se pueden arrendar con una participación en la empresa, tantas hectáreas, tantos kiwis igual a tanto dinero", detalla.

Sin embargo, la llegada de los kiwis a Belmonte no acaba de encajar entre algunos. "Esos cultivos son para especular y para eso prefiero que especule mi vecino si es que va a tener algo de ganancia", comenta Ambres. En la misma línea responde José Antonio Galán, "Tono": "sólo arriendo al vecino". Y es que hay algo de temor: "Por la información que tenemos hacen los alquileres a muy largo plazo porque las plantas empiezan tarde a producir y uno nunca sabe lo que le pueda pasar en cinco años, que a lo mejor necesitas las tierras y no puedes disponer de ellas", dice Ambres.

Por su parte, el productor de escanda observa en la hipotética llegada del fruto de Nueva Zelanda una limitación al crecimiento de su cultivo, la escanda. "Lógicamente yo no voy a poder crecer porque no dispongo del capital que tienen esas empresas y lo que sería bueno para mí, que pudiera aumentar las tierras con compras o alquileres, me limitaría mucho", entiende. Por ejemplo, Galán cuenta con nueve áreas de terreno, separadas, y si hubiese concentración parcelaria se las vendería todas a un vecino "pero para poner un cultivo tradicional como las fabas", precisa.

En líneas generales, hay división de opiniones entre los vecinos a cuenta de la concentración parcelaria, por lo que Rodríguez ve necesario que todos los propietarios accedan "concienciados e informados".

Los que lo tienen claro, como Antomil, lo ven como "la última oportunidad para la zona, no la podemos dejar escapar".

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