16 de enero de 2019
16.01.2019
Foro Comunicación y Escuela

Un viaje con corazón europeo

Aviñón y Estrasburgo, con su gran patrimonio, y un debate en directo en el Parlamento Europeo, primeras paradas de una aventura fascinante

16.01.2019 | 01:24

Nos han explicado que el viaje siempre ha sido un gran pretexto para descubrir, comparar y aprender. El viaje supone la única forma que tiene el ser humano de saciar su hambre de aventuras; asimismo, sin viaje no existe conocimiento del otro ni de uno mismo.

Kavafis, a principios del siglo XX, nos hablaba del gran mito viajero Ulises, héroe de la Odisea de Homero, y destacaba en este poema cómo los lugares desconocidos nos pueden enriquecer y aportar un punto de vista optimista de lo extranjero y desconocido. En consonancia con esto, nuestra peripecia comenzó en la madrugada del sábado para domingo gracias a la generosidad y la apuesta por la juventud de Francisco Rodríguez, Presidente de Reny Picot.

La primera visita obligada fue la de Aviñón, donde llegamos para pasar la primera noche después de haber cruzado nuestro país. A la mañana siguiente, con la primera luz del día, nos dividimos en dos grupos, cada uno con una parte del alumnado que se había encargado de preparar los destinos con el fin de ejercer como avezados cicerones. Visitamos la Muralla, el Palacio de los Papas, la Catedral de Notre Dame y el Puente de la ciudad, un impresionante conjunto histórico que forma parte del Patrimonio de la Humanidad desde 1995. Nos llamó especialmente la atención el estado de conservación y la sensibilidad de sus habitantes con respecto a sus importantes vestigios del pasado. Además, tuvimos tiempo para visitar otras partes de la ciudad como la iglesia de Saint Pierre, el museo del Petit Palais, el parque de la Rocher, el mercado Les Halles, la plaza de L´Horloge y el ayuntamiento. Avignon es una ciudad poética que huele a Amor Cortés, suena a lavanda y se deja besar por el viento mistral.

Con una mirada de estupefacción propia del explorador que descubre una maravilla, nos despedimos de esta preciosa ciudad de La Provenza francesa en busca de uno de los grandes objetivos de nuestro viaje: la visita del Parlamento Europeo en Estrasburgo.

Nos trasladamos durante toda la tarde del lunes a Estrasburgo, y el martes por la mañana pudimos conocer la ciudad con una intensa visita guiada por la hermosa villa. Estrasburgo, declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO en 1988, fue la primera ciudad francesa en recibir este reconocimiento. A pesar de las guerras, Estrasburgo ha podido preservar un patrimonio de una excepcional diversidad: la catedral, el barrio de La Petite France, la catedral de Notre Dame, la Escuela Nacional de Administración (ENA), etc.

Además, de Estrasburgo, nos ha llamado la atención la mezcla armoniosa de culturas, naciones, lenguas, religiones... y nos ha parecido el símbolo de una Europa diversa y unida.

Por la tarde, después de la comida, acudimos con gran curiosidad al Parlamento Europeo para conocer su historia, funcionamiento y organización. Nos recibió muy amablemente el eurodiputado Jonás Fernández Álvarez, que nos ha acompañado en la visita a esta institución, posibilitando nuestro acceso al hemiciclo, donde hemos podido contemplar un debate parlamentario en directo. Formado por 751 miembros, elegidos en los 28 estados miembros de la ampliada Unión Europea, el Parlamento Europeo es un importante foro de debate político y de decisión al nivel de la UE, un espacio que simboliza la construcción de la forma de estado más desarrollada en la historia de la humanidad.

Nos vamos a acostar con una sensación indescriptible de fascinación por lo que hemos visto y también con la excitación por lo que nos espera en Ginebra: el conocido como CERN, la Organización Europea para la Investigación Nuclear.

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