25 de mayo de 2019
25.05.2019

Navia, un filón de empleo e industria a conservar

El concejo, que mantiene población, provoca envidia sana en el Noroccidente, donde Cudillero y Valdés buscan afianzar el turismo

25.05.2019 | 00:45
Navia, un filón de empleo e industria a conservar

Los concejos del Noroccidente más cercanos al centro de Asturias (Cudillero, Valdés y Navia) son muy diferentes y afrontan retos distintos. Valdés y Cudillero luchan por hacerse y consolidar su hueco en el competitivo mapa turístico asturiano. Mientras, en Navia, el tirón de la factoría de la papelera Ence, con una inversión millonaria a la vista para ampliar instalaciones, respiran más que aliviados con la vista puesta a largo plazo. El empleo está asegurado en la cabecera de la cuenca del Navia, poblada por concejos con cada vez menos habitantes.

En Cudillero el turismo es el motor, sin lugar a dudas, y el reto de los próximos años es que recupere el esplendor de los años noventa. Sin apenas industria y con un sector primario menos influyente que en otros concejos limítrofes, la apuesta es clara: sacar rendimiento a las multitudinarias visitas que recibe la villa pixueta a con su anfiteatro de postal como seña de identidad. En cuanto a industria -la multinacional Papier-Mettler Iberia se instaló meses atrás- el concejo mira más bien a la comarca de Avilés, donde muchos trabajan.

En Valdés comparten apuesta turística en un escenario, eso sí, más complicado. El extenso y disperso concejo valdesano es uno de los que más sufre del Occidente en pérdida de población: tenía 15.297 habitantes en el año 2000; en 2018, el INE computó 11.734. Con 15 parroquias y 353 kilómetros cuadrados, no hay apenas industria. El turismo no llega en masa ni produce lo deseado como para hacer descender las cifras del paro; las explotaciones ganaderas se quedan sin relevo y el sector pesquero se mantiene activo y fuerte, pero pequeño y sólo en Luarca.

La estrategia para el concejo que es cabecera de comarca para lo judicial y también para otros servicios (es el único con Conservatorio de Música, por ejemplo) pasa por una fuerte promoción turística en circuitos aún no explotados, generar autoestima en la población, aprovechar el recurso forestal, recuperar atractivos con singularidad mundial como el Museo del Calamar Gigante, dotar de más aparcamiento a una villa que quiere a también comercial, llevar internet a los pueblos con garantías de suministro y generar servicios atractivos para las familias jóvenes.

En Navia respiran, por contra, aliviados. El concejo más industrializado del Occidente mantiene la población (de 2017 a 2018 solo perdió 16 habitantes) y el empleo estable. Su principal valedora, Ence -una multinacional con problemas de expansión en su factoría gallega de Pontevedra-, ha anunciado planes de futuro en la planta asturiana con una inversión millonaria: ampliar la producción de celulosa y crear dos nuevas líneas en fábrica (viscosa y productos absorbentes e higiénicos) que tendrán efectos, como poco, en el empleo. No es raro, así, las cosas, que el resto de concejos miren con envidia sana a Navia, donde sus futuros gobernantes, si bien lo tendrán fácil, deberán afanarse por consolidar el título de cabecera del Noroccidente.

Industrias Lácteas Asturianas-Reny Picot y los astilleros Armón tienen también notable responsabilidad en las cifras de la población con trabajo estable en Navia y, por tanto, con posibles de consumo.

A todo ello se suma el próximo estreno del cine Fantasio. Un proyecto cultural que, si se cumple lo previsto, completará el calendario de ocio del Occidente con una apuesta más urbanita y, hoy por hoy, inexistente en la comarca.

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