08 de julio de 2019
08.07.2019

Todo Cangas recuerda a Suso el Cartero

El "optimista, trabajador y bromista" Jesús Rodríguez Fernández recibe, - a título póstumo, la Medalla de Oro de la Sociedad de Artesanos

08.07.2019 | 00:57
Isolina Fernández, la madre de Jesús Rodríguez, "Suso el Cartero", recogiendo el galardón de manos del presidente de la Sociedad de Artesanos, Luis Martínez, ayer.

La Sociedad de Artesanos Nuestra Señora del Carmen, encargada de organizar la Descarga de Cangas del Narcea, entregó ayer la Medalla de Oro a título póstumo a uno de los socios más queridos: Manuel Rodríguez Fernández, más conocido como "Suso el Cartero".

La Casa de Cultura se llenó para la ocasión. Toda la familia directa del homenajeado, fallecido en febrero tras luchar contra una enfermedad, acudió a la aplaudida ceremonia. Recogió el premio su madre, Isolina Fernández, una mujer que enviudó joven y que siempre contó con el apoyo de su hijo mayor, Suso, para sacar adelante a su numerosa familia: seis hijos.

Precisamente, fue su amigo íntimo y tesorero de la Sociedad, Manuel Rodríguez, el encargado de contar el porqué de tan esperada medalla. Suso el Cartero fue un cangués "muy cangués" que solo se alejó de su tierra por breve período de tiempo y por motivos laborales. Siguió los pasos de su padre y, tras trabajar haciendo reparto de correos en Cangas del Narcea, superó una oposición que le destinó a Madrid. En la capital de España le detectaron la enfermedad de Crohn. Años más tarde se retiró por asuntos de salud y volvió a su tierra natal. "Siempre quiso estar en Cangas", contaron ayer. En este concejo tenía todo lo importante: a su madre, a su familia y sus fieles amigos; y sus mejores recuerdos también.

Suso el Cartero fue directivo de la Sociedad de Artesanos muchos años. Contaron ayer quienes le conocieron que siempre tenía una sonrisa y que nunca en su vida (murió con 54 años) dijo "no" a una petición de la Sociedad. Era el fiel reflejo de "la amistad, el tesón y el buen cangués", comentó, muy emocionado, Manuel Rodríguez.

Precisamente por "ese don" que tenía Suso el Cartero -"y del que pocos pueden presumir"- fueron muchos los que ayer lloraron por segunda vez su muerte. Era entrañable "y nunca se quejó, ni estando enfermo".

En Cangas echan y echarán de menos "sus bromas, su capacidad de trabajo y su optimismo".

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