09 de julio de 2019
09.07.2019

La piscina de Tapia permanece cerrada a la espera de la consolidación del talud

09.07.2019 | 01:05
La piscina de Tapia permanece cerrada a la espera de la consolidación del talud

Por primera vez desde su inauguración, en 2010, Tapia ha abierto su temporada estival sin disponer de la piscina de agua salada de la villa, uno de los recursos que más llama la atención de los turistas por su singularidad y belleza. El desprendimiento de varias rocas de la zona acantilada y el riesgo inminente de nuevas caídas llevó al consistorio a clausurar la entrada al recinto el pasado junio por razones de seguridad. Y no reabrirá hasta que se haga una obra de consolidación del talud, para la cual, de momento y para desilusión de sus muchos usuarios, no hay ni fecha ni partida presupuestaria.

"Para nosotros la piscina es una infraestructura prioritaria, pero el coste de las obras es elevado", resume la regidora, Ana Vigón. Y es que tiene sobre la mesa el presupuesto de una empresa especializada que cifra el coste de la intervención en torno a 40.000 euros (la propuesta pasa por colocar sobre el acantilado una malla flexible de acero que proteja la piscina de nuevos desprendimientos). "Tampoco está claro que una obra de esa envergadura la tenga que acometer el municipio", añade Vigón.

El pasado junio dieron parte de la situación a la Demarcación de Costas, que no descartó que la obra pueda ser "valorada en un futuro, en cuanto exista disponibilidad presupuestaria", pero, a renglón seguido, invitó al consistorio a adoptar "las medidas que estime oportunas para garantizar la seguridad de las personas". En este sentido, Costas indica que en 2011 concedió la concesión de los terrenos de la piscina al consistorio y, por tanto, a su juicio, es obligación del consistorio "mantener en buen estado de funcionamiento las obras e instalaciones concesionarias". Cabe precisar que se trata de un desprendimiento en el talud que bordea la piscina, no de un problema del propio equipamiento.

El Ayuntamiento, que no deja de recibir consultas sobre el estado de este equipamiento, ha optado por dejar las piedras desprendidas en el lugar para que la gente sea consciente de la gravedad de la situación. Además, ha ampliado la zona de cierre para evitar que los niños jueguen en la zona y se produzcan situaciones de riesgo.

La Asociación de Hostelería de Tapia se muestra prudente sobre la situación y confía en una solución. "Es un recurso bonito y singular que tiene mucho tirón, sobre todo para los niños. Es una pena que esté así, a ver si entre todas las administraciones encuentran una solución", precisa la secretaria del colectivo, Elisa González.

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