05 de septiembre de 2019
05.09.2019

Fin de fiesta

Los pueblos se vacían cuando agosto acaba

05.09.2019 | 02:25
Fin de fiesta

El mes de agosto ha tocado a su fin y con él la estación estival que se va cerrando con el fin de fiesta. El verano, sea o no estable en su meteorología, siempre es tiempo de alegría, de vida y de convivencia; es tiempo de luz y la luz es sol y energía.

Hace años se "veraneaba", aquello era pasarse en el pueblo, entre dos y tres meses como mínimo; se cambiaba de hábitos y durante la estancia en el pueblo se celebraban las fiestas -aquí romerías de prao-, una orquestina local, que podía cantar ininterrumpidamente el "bayón del gato", un carro del país que hacía de bar, alguna gaita por libre al igual que la acordeón, si era en zona vaqueira danzas al son del "pandeiro y la payetsa", en honor del santo patrón o, lo mas común, en honor de la Virgen, entre las que podemos destacar la del Acebo, Colobreiro o el Viso, de lo Remedios o de la Barca, todas ellas y otras más bajo el manto de la reina de nuestras montañas, la de Covadonga, de las cuales los vaqueiros, al igual que los marineros, siempre han sido muy devotos y con ello se celebraba, también, la recolección de la cosecha y la reunión de familia y amigos.

Los tiempos han cambiado; ahora cogemos vacaciones, y se suele pasar en el pueblo de una semana a quince días, las vacaciones terminan con la fiesta; "pasado el Santo, pasó la devoción?" y hasta otro año; actualmente las fiestas van perdiendo la tradición familiar, entre otras cosas porque quien mantenía esta tradición, primeramente, han envejecido y luego pierden facultades y se mueren, por ello es una alegría ver como cobran vida los pueblos que se llenan de familias, jóvenes y niños, es como reproducir una escena del pasado; se abren puertas y ventanas, se ve luz en las casas, se oye el griterío de los mas pequeños corriendo con bicicletas o triciclos (aunque esto, en su mayoría, ha sido sustituido por los móviles, la tablet y le Nintendo), pero así y todo es como un verde campo en donde brotan de nuevo las margaritas y la manzanilla (aunque te multen por cogerla).

Cuando se puso en marcha, hace treinta y nueve años, "El día de los Pueblos de Asturias" era una fiesta que tenía como finalidad reivindicar la solución para nuestros problemas y llamar la atención, ya en aquellos años, sobre el despoblamiento del mundo rural, buscando un mejor conocimiento entre los asturianos, porque conocemos medio mundo, sin embargo no conocemos nuestra tierra, quizás porque viajamos mucho, como ha declarado Adriana Lastra, claro que mal asunto es viajar sin ver. Pero todo ha quedado en "fiesta" como muchas otras cosas " pan y circo". Y los pueblos siguen retornando a su soledad al terminar los eventos. Ya no se ven, ni brotes verdes, ni luz al final del túnel, por más que los políticos empleen el discurso del optimismo, la verdad es que es más fácil ser optimista con un buen salario público, que estando en un trabajo pendiente de irse al paro, con un negocio al borde de la quiebra presionado por los impuestos, o con una precaria pensión manteniendo hijos y nietos.

A pesar de todo da gusto contemplar con qué afán e ilusión trabaja la gente del pueblo uniendo el esfuerzo de varias generaciones, abuelos, hijos y nietos con sus camisetas, para organizar el recibimiento a otros pueblos, en este caso a Proaza, con el espíritu de las viejas romerías, reunión de familias, meriendas, cantos, gaitas, charangas, botas de vino y escanciado de sidra, alegría en general. Navelgas, desde el primer año, se ha convertido en el lugar de encuentro, algo así como el G7 o el G20, en el mundo rural, sin parafernalias, susto incluido al final de la fiesta por el accidente de un camión de la orquesta, porque las carreteras todavía están en fase de calzadas para carros y caballerías.

Se reivindica año tras año, pero el mundo rural ya no aporta número de votos y los pocos que quedan son votos cautivos. Y clamamos por residencias de tercera edad, y tenemos miedo a la soledad.

Hemos llegado de nuevo al pueblo "vaciado" con algún que otro "cacique" aprovechándose del "maná europeo", pero sin solución social. Uno, siguiendo el consejo político, quiere ser optimista, pero se lo impide la cruel realidad del día a día.

Fin de fiesta, ahora a prepararse para el largo invierno? Y por el medio mas fiestas (parciales) para evadirnos del hastío. Tambor y gaita y el hórreo vacío. Como diría Polo, por el palo no suben los ratones al hórreo... Póngolo pa que bajen.

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