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"No damos abasto con las quejas", dicen los usuarios del tren en la comarca

Las estaciones de Tapia y Castropol no tienen luz y en esta última hay perros sueltos que molestan

Estación de tren de Castropol, en El Valín.

Estación de tren de Castropol, en El Valín. T. C.

El listado de quejas sobre la situación del tren a su paso por la comarca occidental es largo y variado. Lo sabe bien la Plataforma por la Defensa del Ferrocarril en el Occidente de Asturias, que canaliza buena parte de estas incidencias denunciadas por los usuarios y las traslada a

"La sensación es de abandono absoluto. Es verdad que en el Occidente hay menos usuarios, pero es la pescadilla que se muerde la cola. ¿Cómo se va a montar la gente si muchas veces no es posible usarlo?", incide haciendo referencia a las malas conexiones que prácticamente hacen inviable ir y volver a Oviedo en el día o al hecho de que muchas veces se espera por un tren que no llega a pasar. "La de que el tren no pasa es la principal queja. Nos llaman usuarios que están esperando y nada. Entonces te puedes encontrar en una estación sin luz en la que no para el tren previsto y en la que ni siquiera encuentras un teléfono de contacto para preguntar", lamenta.

Fernández, que gestiona este colectivo de usuarios junto a Daniel Cuéllar, explica que la situación del servicio "es un desastre, no, lo siguiente". Dice que desde que crearon la plataforma se han acostumbrado a escuchar historias de lo más variopinto: desde denuncias por estaciones en las que habitan mendigos y en las que hasta se hace fuego dentro, a quejas por el hecho de que los inmuebles estén llenos de pintadas o sin luz o bien porque se usan para prácticas sexuales. "Cualquier cosa que pueda decir es poco", añade Fernández, que también es uno de los promotores de la Asociación de Usuarios de Renfe-Feve España.

Como prueba de esta situación está la denuncia que ha realizado a este periódico un vecino de Navia que usa habitualmente el tren. Indica que hace quince días se desplazó entre la zona de Castropol y Tapia y constató que ambas estaciones están sin luz. "El que no lleva móvil, por aquello de la luz, se mata", precisa. Y es que tanto la estación de Tapia (en La Roda) como la de Castropol (en el núcleo de El Valín) se ubican, además, en zonas rurales y relativamente alejadas de viviendas, lo que hace más necesaria la existencia de luz.

El naviego explica que en la estación de Castropol se encontraron con el añadido de que hay perros sueltos merodeando por el andén. "Intentaron atacarnos", explica, al tiempo que describe a dos animales, uno de raza grande tipo mastín y otro de tamaño mediano. Añade que nada más subir al vagón el revisor les preguntó si habían tenido problemas con los perros, pues al parecer es un problema habitual. "Nos dijo que atacan a mucha gente", precisa.

Ni las asociaciones de usuarios consultadas ni el Ayuntamiento de Castropol tienen constancia de este problema. En todo caso, el colectivo "Asturias al tren" se comprometió a trasladar la queja tanto a Renfe (en el caso de la falta de iluminación) como al Ayuntamiento de Castropol, que es el que tiene la competencia con respecto a la existencia de perros sueltos.

Este naviego explica que es asiduo del tren, pues lo usa para regresar de las caminatas que realiza por la zona, y constata el abandono que se percibe por el estado general de las estaciones. También pone de manifiesto el escaso uso que tiene actualmente este servicio en la comarca occidental.

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