08 de diciembre de 2019
08.12.2019

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07.12.2019 | 23:45

Grandas de Salime, A. M. .S.

Para el arqueólogo Ángel Villa los trabajos en el Chao Samartín tuvieron un extraordinario impacto en Grandas de Salime durante casi dos décadas, pero no tanto como consecuencia del descubrimiento en sí, como de la relación que se creó entre vecinos y yacimiento. "No encontramos ante un yacimiento excepcional, con un registro que hasta entonces no se conocía en ningún otro castro de Asturias, y el compromiso de los sucesivos gobiernos de Asturias y del Ayuntamiento para mantener un apoyo constante a la investigación".

Villa cree que los hallazgos dieron más magnitud a otros yacimientos cercanos, "sin los que sería imposible explicar lo ocurrido en estos valles durante los casi mil años en los que los castros fueron el modelo de asentamiento hegemónico".

"El gran acierto de los políticos de la época fue encauzar sus esfuerzos en un proyecto de ámbito supralocal (el Plan Arqueológico Director del Navia-Eo) con implantación real de sus actores en los territorios interesados y equilibrado en la definición de objetivos: investigación, conservación y difusión", opina.

En cuento a sus singularidades del Chao, apunta "una larguísima secuencia de ocupación en la que las evidencias de cada periodo, y hablamos de más de 3.000 años de ocupación más o menos constante, se han ido superponiendo sin verse gravemente alteradas". En este tiempo, "se registraron acontecimientos excepcionales". Y los enumera: la fundación de un recinto ceremonial con depósitos humanos a fines de la Edad del Bronce, la instalación de las primeras murallas de módulos que son una tipología de fortificación singular en la Edad del Hierro peninsular, la fundación de una monumental sauna ritual hacia mediados del primer milenio a. C que perdurará, aunque de manera efímera, en época romana. También se conoce que fue la polis Ocela referida por Ptolomeo en el siglo II, "tiempo en el que se consolidó como capital administrativa" y que sirvió de sede a tropas y a un alto mandatario imperial "para el que se construyó un edificio noble, la domusaltoimperial, sin parangón en la Asturias de la época". Además, "fue destruido y abandonado súbitamente como consecuencia de un terremoto con evidencias únicas entre sus ruinas que proporcionan una imagen absolutamente excepcional del modo de vida de una comunidad de élite hacia finales del siglo II de la era".

Villa asegura que en todo este proceso para descubrir, documentar y analizar la historia han sido clave los investigadores, que con sus aportaciones elevan el Chao Samartín "a referencia indispensable para el conocimiento de la Protohistoria peninsular". Para el futuro, el arqueólogo que más tiempo estuvo al frente de planes de excavación en el castro pide "constancia, sensatez y profesionalidad" porque los yacimientos arqueológicos "son esencialmente documentos, restos materiales en los que mediante técnicas muy específicas puede rastrearse la huella de sucesos ocurridos hace miles de años".

En concreto, pide mantener las ruinas y favorecer su explotación prudente. También anima a continuar con los estudios en curso, "incomprensiblemente abortados desde hace casi una década". En este sentido, recuerda al Catedrático de Prehistoria de la Universidad de Oviedo Miguel Ángel de Blas Cortina, quien en el texto que prologa el libro catálogo del Museo del Chao Samartín dice: "Que la continuidad exigida lo sea sin intromisiones; que en la gestión de la 'res publica' no se confundan los papeles que a cada cual le corresponden en virtud de sus capacidades y méritos probados".

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