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De Asturias a Canadá con la beca Marie Curie

"Es la mayor aspiración de un joven investigador", destaca Patricia Cadenas, que estudiará las márgenes del Atlántico

Patricia Cadenas Martínez, en Moal.

Patricia Cadenas Martínez, en Moal. D. Á.

El sueño de todo joven investigador es poder acceder a una beca Marie Sklodowska-Curie, de la Comisión Europea, para tener la oportunidad de desarrollar su propio proyecto de investigación. Un deseo que se ha convertido en realidad para la doctora en Geología canguesa Patricia Cadenas Martínez (Moal, 1987) quien asegura que conseguir esta beca europea "es la mayor aspiración de un joven investigador, lo que todos queremos tener". Su proyecto fue uno de los 2.500 elegidos en 2019 de entre las 9.875 solicitudes que recibió el programa, tan solo en las tres categorías reservadas para los investigadores individuales.

La beca llevará a esta canguesa, a partir de septiembre de 2021, a Canadá, a la Universidad de Terranova, y, dos años después, al Instituto Geofísico Dom Luiz, de la Universidad de Lisboa. Lugares en los que desarrollará su proyecto, centrado en el estudio geológico de las márgenes continentales del Atlántico Norte, con la idea de conocer la evolución que han tenido a lo largo de millones de años y también de mirar hacia el futuro para, entre otras cosas, aportar información al estudio del riesgo sísmico de toda esta zona. Para ello se analizará la estructura del subsuelo con el fin de avanzar en el conocimiento de la formación de una zona de subducción, un límite de placas en el que una de ellas se hunde y desciende bajo la otra. Una actividad en el interior de la tierra que produce los terremotos de mayor magnitud, que también pueden generar tsunamis.

Uno de esos puntos en los que se baraja la hipótesis de que se esté produciendo el inicio de una zona de subducción en la actualidad está frente a la costa del sur de Portugal, donde en 1755 se registró el que fue el mayor terremoto de Europa. "Tuvo asociado un tsunami que destruyó parte de la ciudad de Lisboa. La hipótesis respaldada por diversos investigadores de la Universidad de Lisboa y colaboradores es que ahí se está empezando a formar una zona de subducción, lo que implicaría que el Atlántico podría estar empezando a cerrarse", subraya Patricia Cadenas. Añade además que tanto la costa de Portugal como toda la parte sur y mediterránea de España "tienen riesgo de sufrir terremotos de cierta magnitud, vinculados a la actividad a lo largo del límite entre las placas euroasiática y africana". Mientras tanto, en el margen cantábrico la deformación en el subsuelo se remonta a millones de años atrás y "hoy no tenemos ningún límite de placa".

La idea de la geóloga canguesa es utilizar "como laboratorio natural la zona meridional del Atlántico Norte, que incluye las márgenes de Portugal y de Terranova, que son conjugados, es decir, que antes de que se empezara a romper el supercontinente Pangea hace aproximadamente 200 millones de años y se abriese el océano Atlántico, estaban unidos. También forma parte del estudio el margen cantábrico, que se corresponde con el margen sur del golfo de Vizcaya".

La principal característica que destaca de su zona de estudio es el gran interés que tiene "al preservar diversos estadios evolutivos de un ciclo supercontinental, que explican la evolución de las placas tectónicas y los continentes, la apertura y cierre de los océanos y la formación de las cadenas montañosas asociadas".

A Patricia Cadenas le quedan por delante unos cuatro años de trabajo de investigación, pero para cuando finalice tiene claro que su objetivo será volver a casa: "Toda mi formación se desarrolló en la educación pública, así que he llegado hasta aquí gracias a la aportación de todos y me gustaría poder devolver a la sociedad lo que se invirtió en mi formación".

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