26 de julio de 2020
26.07.2020
La Nueva España

Puerto de Vega presume de guía improvisada

Berta González, encargada de limpiar la iglesia, también acompaña e ilustra de forma gratuita a los turistas que visitan el templo: "Tenemos que enseñar el patrimonio, no podemos cerrarlo"

25.07.2020 | 23:56
Berta González, durante una visita guiada a la iglesia.

La naviega Berta González nació hace 61 años muy cerca de la iglesia de Puerto de Vega. Justo al lado de la casa de Juan Pérez Villamil y enfrente del busto que hoy recuerda al marqués de Santa Cruz. Hoy ella es, por capricho del destino y sin mediar remuneración alguna, la guía turística de la iglesia.

A sus años confiesa que no continuó con sus estudios cuando pudo "por la gimnasia y el latín", pero también reconoce que siempre le gustó conocer historias relacionadas con su entorno y con los personajes ilustres que, en su día, fueron aliento para Puerto de Vega.

Hace veinte años que limpia la iglesia parroquial de Santa Marina. Antes fue redera durante otras dos décadas. "Pero lo que de verdad me gusta es nuestro patrimonio y recordar lo nuestro", cuenta. En su casa de toda la vida, el párroco guarda una copia de las llaves de la iglesia, y precisamente por ser ama de llaves y encargarse de la limpieza, siempre tuvo acceso privilegiado al templo, construido entre 1730 y 1749.

"Los turistas llegan y se quedan impresionados; siempre preguntan como un pueblo tan pequeño puede conservar tan bien esta iglesia", dice. La conocida como "catedral del Occidente" guarda secretos bien conocidos por una parte de la población, historiadores y curiosos y ahora también por Berta González y los turistas que fían el recuerdo de su paso por esta histórica iglesia a sus palabras.

Berta González muestra gratuitamente en una visita que dura entre 15 y 30 minutos todo lo que merece explicación "y siempre cuento algo más sobre el pueblo porque la gente quiere saber, conocer el lugar que visita y a su gente". Además del conocido órgano del siglo XVIII, el mismo que sonó en el funeral de Gaspar Melchor de Jovellanos, la iglesia que honra a Santa Marina tiene retablos de gran valor patrimonial que Berta González conoce al detalle.

En su visita oficial, la naviega muestra cada imagen religiosa, cuenta cada una de las historias de las tallas según el catolicismo y hace ver a los turistas menos formados en arte y religión "todos esos detalles que pasan muchas veces desapercibidos y nos cuentan muchas cosas de la humanidad".

"Hay personas que dan una vuelta en soledad y creen que por hacerlo han visto y vivido la iglesia, pero no; con las explicaciones que les ofrezco se quedan fascinados porque para llevarse a casa una imagen global hay que conocer algo más profundo, ver más allá", indica González, sin ser consciente de que es ella la que hace que muchas veces aflore la curiosidad del visitante.

Berta González presume además de antepasados muy vinculados con la iglesia parroquial de Santa Marina y su cuidado. Su padre y su abuelo tocaban las campanas y cuando el primero se jubiló de la Marina Mercante se encargó por petición del párroco de entonces, Inocencio García Jonte, del mantenimiento del cementerio. "Todavía puedo ver a mi padre segando a guadaña: todo esto (señala Berta González con desparpajo) parecía una moqueta".

La naviega asegura que sin la explicación oportuna este patrimonio "de Asturias está cerrado y oculto y eso no puede ser". "Estoy muy ilusionada con las visitas porque al final contribuyes a que nuestra historia se conozca y difunda", señala. En el interior del templo, llaman la atención no solo los retablos y el órgano, también un pintura cubista de temática religiosa fechado en 1994 y obra de Manuel Fernández Méndez. Asimismo, la placa que recuerda que Gaspar Melchor de Jovellanos estuvo enterrado en Puerto de Vega durante cuatro años, entre 1811 y 1815. "Aquí reposaron los restos de JOVELLANOS 29/11/1811-24/9/1815", reza la placa, colocada en 1996. Fuera hay más detalles, como las tumbas de los miembros de la familia Trelles, cuyos grabados de recuerdo son solo visibles para los estudiosos, los grandes observadores "y las personas que se fijan en los detalles", destaca Berta González sin pensar todavía en un relevo, porque habrá guía "hasta que tenga fuerzas".

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