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Una firma gallega compra en Barres 31 empacadoras por seis millones de euros

La asturiana Monra Forestal firma su mayor negocio con las máquinas que ha patentado

La máquina empacadora ya acoplada al autocargador.

La máquina empacadora ya acoplada al autocargador. T. CASCUDO

La empresa castropolense Monra Forestal entregó esta semana la última de las treinta y una máquinas empacadoras de residuos forestales encargadas por la empresa Greenalia. Se ocuparán de abastecer la planta de biomasa forestal abierta este año en la localidad gallega de Curtis y que constituye una de las dos más grandes del país. Para la firma afincada en Barres este pedido ha supuesto el mayor contrato de su historia, ya que supone una facturación del entorno de los seis millones de euros.

"Llevamos un año trabajando en este pedido, que ha sido un gran contrato. No es habitual que una empresa te compre treinta y una máquinas de un viaje", precisa el responsable de Monra, Ramón Castro. Explica que el pedido global tiene un coste de 16,5 millones de euros, ya que incluye su máquina y también los autocargadores en los que van acopladas y que no dependen de la firma castropolense.

La máquina de Monra, de la que tiene la patente y es única en el mercado, se encarga de recoger los residuos forestales y conformar los fardos que luego se trasladan a la planta de biomasa. "Es una máquina que no hay en otro sitio. Tenemos dos patentes diferentes y llevamos más de diez años fabricándola", señala Castro, que indica que estos aparatos han viajado a puntos tan diversos como Chile o Polonia. Explica que diseñaron la máquina porque detectaron esa necesidad a medida que empezaron a surgir las plantas que convierten los residuos forestales en energía.

"Estas máquinas son capaces de compactar el ochenta por ciento del volumen de los residuos, algo importante para su traslado", apunta Castro, quien añade que cada máquina es capaz de procesar una media de unos 350 fardos diarios, con variación en función del tipo de residuo o del monte en el que se trabaja. Para entender por qué Greenalia necesita treinta y una máquinas empacadoras, que trabajan por diferentes puntos de Galicia, hay que tener en cuenta que su planta de Curtis, con una inversión de 135 millones de euros, consume noventa trailers diarios cargados de los fardos de biomasa.

Según los responsables de Greenalia, la planta de Curtis, que generará unas ventas anuales de 37 millones de euros, supone un paso importante del proceso de descarbonización de España. La planta de biomasa cuenta con una potencia de 50 megavatios y evitará la emisión de 140,000 toneladas de CO2 al año, "cantidad equivalente a evitar las emisiones producidas por la circulación de 95.000 coches al año".

Monra, que da empleo a 35 personas de la zona, vive un momento dulce, como prueba el proceso de expansión que está viviendo. No en vano, la firma tiene previsto abandonar próximamente su sede histórica en el pueblo de Barres para mudarse a unas modernas instalaciones en el polígono. Confían en que estén listas para el año próximo. Castro explica que la crisis del covid-19 no se está notando en el sector forestal por lo que la entrada de pedidos siguen funcionando sin incidencias.

Monra Forestal es una firma creada en el pueblo de Barres en 1980 que, aunque nació ligada a la maquinaria agrícola, se especializó posteriormente en el diseño, fabricación y venta de maquinaria para trabajar el monte. Actualmente fabrica procesadoras, taladoras y las citadas empacadoras forestales.

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