“¡Ay, Juanín!”. Con este suspiro empieza el angustioso vídeo, de minuto y medio, en el que el tapiego Javier Álvarez recoge la heroica entrada del barco “Paz de Mar” al puerto de Tapia, el pasado jueves, en pleno temporal. A los mandos del barco iba el ribadense Juan Vila, que resta mérito a su destreza: “Entramos en condiciones peores que la del vídeo. No estaba la cosa para jugar, pero es el oficio que elegimos”.

Vila explica que el mar ya estaba así cuando salieron a las doce a largar el aparejo para pescar lubina y sargo, un pescado “que quiere mal tiempo”. Confiesa que prefiere salir que entrar a puerto y que, aunque uno crea que es posible hacerlo, siempre está la duda de si habrá un fallo mecánico que lo impida: “Siempre tienes esos nervios”.