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Un rompeolas para la “joya”

Los pescadores veteranos de Tapia reclaman una defensa para el “muelle de fora”, de 1880 y afectado por una gran grieta

Pepe Méndez señala la grieta del  dique de Tapia en presencia de Jacinto González. | T. Cascudo

Pepe Méndez señala la grieta del dique de Tapia en presencia de Jacinto González. | T. Cascudo

Dice Jacinto González, veterano marinero tapiego, que el muelle de Tapia es una “joya” y que en sus muchos años de trayectoria nunca vio otro igual, tan bien hecho. Por eso considera una pena que no se actúe ya para repararlo y evitar que la preocupante grieta del dique exterior,

“La solución es fácil: hay que echar bloques por fuera, construir un rompeolas que defienda los diques. No cuesta tanto. Va a costar mucho más después, si no hacen nada. El muelle es un enfermo y hay que actuar a tiempo”, añade el experimentado marinero, patrón durante años del popular “Villaselán”. Con él coinciden otros dos veteranos del oficio, Pepe Méndez, que capitaneó el “Tobalina”, y José Mariñas, de la saga del popular barco “Terín”. Es de la misma opinión José Antonio García, de 44 años, que ayer se sumó a la tertulia en la punta del muelle. “Es urgente, hay que hacerlo ya”, advierten mientras muestran fotografías del avance de la grieta, agrandada en el último año.

“Tarde más o tarde menos, si no se actúa ya lo va a tirar porque el muelle está roto”, añaden. Todos coinciden en que cualquier obra debe pasar por echar bloques de hormigón por la zona exterior, porque cualquier otra actuación será “una pérdida de tiempo”.

“El mar no se cansa”

“Primero que hagan el rompeolas y después que tapen las grietas y agujeros, pero después. Si no, vendrán a poner un parche, una tirita”, sentencia Jacinto González, de 75 años. “El mar tiene esa ventaja, que no se cansa. ¿Tú sabes la fuerza que tiene?”, añade.

Todos están de acuerdo en que cualquier reparación debe empezar por el “muelle de fora”, pero no debe olvidar a su eterno compañero, “El Rocín”. Este dique, señalan, “está más protegido”, pero también está afectado. Así, alertan de que los daños en la base están provocando que se incline poco a poco. Igualmente, creen que la mejor solución para protegerlo sería tirar bloques en su zona expuesta.

En el debate tapiego sobre esta situación siempre se habló de la necesidad de construir un nuevo dique que defienda los dos muelles, pero los veteranos saben que es un sueño inalcanzable en estos tiempos. “Con que nos conserven esto, nos conformamos”, dicen. Ahora, en Tapia, quedan siete barcos en activo, la cosa no va a más, aunque coinciden en que con esfuerzo y sacrificio sigue siendo un trabajo del que se puede vivir. “Trabajando se saca para el jornal”, admite Jacinto. A su lado, los demás asienten: “Te permite sacar adelante una familia”.

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