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Federico de Montalvo | Presidente del Comité de Bioética de España, participó en la Semana de la Ciencia de Luarca

“Hay una crisis bioética dentro de la crisis sanitaria: ni la edad ni la discapacidad pueden limitar un tratamiento”

“La vacuna va a llegar a España y la gente se queja y le está poniendo reparos; falta gratitud”

Federico de Montalvo.

Federico de Montalvo.

El presidente del Comité de Bioética de España, Federico de Montalvo, participó en la octava Semana de la ciencia de Luarca con una ponencia en la que realizó una reflexión ético-legal sobre la priorización en la pandemia de covid-19. Montalvo, doctor en Derecho y profesor de Derecho Constitucional de la Facultad de Derecho (ICADE) de la Universidad Pontificia Comillas y miembro del International Bioethics Committee (IBC) de la Unesco, ha formado parte del grupo de expertos que está trabajando junto al Gobierno central en el desarrollo del plan de vacunación.

–¿Cómo valora la priorización de recursos que se realizó en el inicio de la pandemia?

–El problema de marzo fue que nos cogió por sorpresa. La Sociedad Española de Medicina Crítica, con buena intención, publicó unas recomendaciones porque preveía que el número de respiradores y los recursos de UCI no serían suficientes para todas las personas que ingresaban, y el problema fue que los términos que usaron no fueron muy afortunados. Se podía llegar a interpretar que los mayores de 80 años quedaban fuera; las personas con discapacidad estaban muy poco tratadas en el documento, por lo que se podía pensar que también quedaban despriorizados, y se utilizaba un concepto de valor social del paciente como una priorización. Algo que no se puede admitir éticamente porque nadie tiene más valor que otra persona. Esto generó una crisis bioética dentro de la crisis sanitaria.

–¿Qué límites debe haber a la hora de tomar decisiones en estas circunstancias?

–Ni la edad ni la discapacidad podían ser un factor único. Si había una enfermedad de base que hacía presumir que el tratamiento tuviera menos éxito pues vale, pero solo la edad o la discapacidad no debían ser los únicos elementos a tener en cuenta.

–¿Cree que otro problema bioético de la pandemia fue la desatención de otras patologías?

–Fue tan abrupto que no se supo cómo manejar. Esto hay que estudiarlo ahora. De hecho, hay patologías que se producían más antes que durante la pandemia, el ictus casi había desaparecido, y hay que estudiar qué ha pasado con el enfermo oncológico. El sistema se colapsó y nadie lo esperaba.

Hay que buscar el equilibrio con la economía, un país empobrecido va a tener peor salud

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–¿Las decisiones tomadas pueden tener consecuencias legales?

–Lo que sabemos es que cuanto más crítica sea la situación y más rápida haya que tomar la medida, menos responsabilidad tiene que haber. No es lo mismo una decisión que hay tiempo para adoptarla en una consulta que una decisión que tengo que tomar en una UCI porque no hay sitio para todos los pacientes.

–¿Qué opina del plan de vacunación?

–El plan de vacunación se ha hecho con tiempo y contando con un equipo multidisciplinar. En esta ocasión la priorización es menos trágica que la anterior. Porque aquí lo que tendremos es un priorización en el tiempo, pero no en el acceso a la vacuna. Al menos lo que ha dicho el Gobierno es que habrá vacunas para todos, pero como la llegada va a ser poco a poco hay que priorizar en el tiempo.

–En este plan, las primeras son las personas mayores.

–Han fallecido miles de mayores y tenemos una deuda social con ellos. Además, creo que son los más vulnerables ahora. En concreto, lo que ha dicho el Ministro de Sanidad es que se prima a las personas que están en residencias, porque tienen mayor vulnerabilidad al no tener un cuidador único.

–Se habla de la posibilidad de obligar a vacunarse ante la desconfianza de la población. ¿Considera justificadas esas dudas?

–Legalmente creo que puede ser obligatoria; de hecho, en 2016, el Comité de Bioética dijo que en contexto de epidemia la vacuna puede ser obligatoria. No obstante, no creo que sea necesario ni conveniente, porque considero que va a ganar confianza por sí misma. Pero me llama la atención la falta de gratitud e irresponsabilidad. La vacuna va a llegar a España y la gente se está quejando y poniéndole reparos cuando hay países a los que ya les gustaría tener nuestra suerte. Creo que la gente debería de pararse un momento y pensar en lo que estamos haciendo.

–Otro de los dilemas que ha planteado la pandemia es la elección entre salud y economía.

–Al principio de la pandemia la única solución era apostar por la salud, por el confinamiento radical. Ahora hay que intentar equilibrarlo porque un país empobrecido va a tener peor salud. No podemos ir a una sociedad de riesgo cero, sino a un riesgo tolerable, que es le que permite el progreso.

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