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El Chao Samartín afronta su hora clave

LA NUEVA ESPAÑA visita el castro antes de la polémica obra de consolidación, muy “esperada en Grandas”, según el Alcalde

El Chao Samartín afronta su hora clave Ana M. Serrano

El castro Chao Samartín de Grandas de Salime, de la Edad del Bronce, afronta un momento histórico. La mesa de contratación del Ayuntamiento grandalés propondrá mañana la adjudicación de las obra urgentes de consolidación del yacimiento –datado en el año 800 antes de Cristo– después de cuatro años de su redacción y aprobación en el pleno municipal.

El castro se excavó desde 1990 hasta 2014 en campañas dirigidas hasta 1994 por Elías Carrocera y en adelante por Ángel Villa, ambos arqueólogos. Una vez se inicien las obras, tendrán un plazo de ejecución de ocho meses. No obstante, actualmente ya no puede visitarse. LA NUEVA ESPAÑA pudo hacerlo ayer, antes de que en las próximas semanas empiecen los trabajos de la consolidación.

El alcalde, Eustaquio Revilla, asegura que la fecha es “muy esperada” en Grandas. “Se trata de hacer algo realista, que tenga en cuenta al visitante”, subraya. El regidor espera que una vez finalizadas las obras, la reapertura tenga impacto turístico. “Creemos que es hora de dar un discurso más real”, insiste el regidor, para quien estas actuaciones “pondrán en valor los trabajos y el yacimiento”.

El Chao Samartín afronta su hora clave

Pese a esta visión optimista, el proyecto nació con polémica y las obras no cuentan con el visto bueno de expertos en la materia. El Ayuntamiento adjudicará el proyecto original de los arquitectos Jaime Represa y Silvia Ollacarizqueta, un documento datado en febrero de 2016 y no modificado pese a las advertencias del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos), una organización internacional no gubernamental asociada a la Unesco, que invitó el Ayuntamiento y al Principado a “rechazar” esa propuesta. Sin embargo, no hay marcha atrás y lo que se adjudicará será el plan original, algo que genera dudas en algunos sectores, al no contener el documento “una memoria histórica y arqueológica de los elementos sobre los que se intervendrá”.

El Chao Samartín afronta su hora clave

El Principado resta relevancia a esta visión. La dirección general de Cultura y Patrimonio ofreció ayer la siguiente explicación: “En la resolución de autorización de las obras se ha incluido una comisión de seguimiento con presencia de la Consejería y del Ministerio de Cultura. Esta comisión garantizará el cumplimiento de todas las observaciones efectuadas en el proceso de autorización de la intervención en el yacimiento”. Así, mantiene en pie lo que defendió hasta la fecha, a saber, que las modificaciones del Ministerio de Cultura, hechas a través del Instituto del Patrimonio Cultural de España y que cuentan con el beneplácito del Icomos, se tendrán en cuenta”.

El Principado firmó, además, un convenio con el Ayuntamiento de Grandas con el fin de obligar al último a adecuar la ejecución del proyecto “a las prescripciones establecidas en enero por el Consejo del Patrimonio Cultural de Asturias”. Estos serán los cambios que se harán, según los datos de la Consejería: no se reconstruirá el muro oeste de la plaza denominada P-III; la plataforma para visitas públicas que se planteaba sobre esa plaza se sustituirá “por una solución más liviana”; se realizarán más pruebas para el remate de las cabezas de los muros; la cimentación de los muros se reforzará con materiales del yacimiento o su entorno; y no habrá rampa en el foso.

En el castro, hoy por hoy, se pueden ver las pizarras que protegen las construcciones del poblado y también elementos exógenos de madera que tratan de contener los derrumbes que se han ido produciendo en el poblado.

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