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Cadavedo hace piña para recuperar el hórreo de La Regalina

El objetivo de lograr fondos para restaurar y devolver a su emplazamiento la construcción une a jóvenes y mayores: “Es el legado de nuestros abuelos”

En primer término, Javier Fernández, ayer, con las piezas, en el recinto ferial de Otur. Al fondo, Miguel Álvarez y Ángel Valverde. | A. M. S.

En primer término, Javier Fernández, ayer, con las piezas, en el recinto ferial de Otur. Al fondo, Miguel Álvarez y Ángel Valverde. | A. M. S.

Pasear por La Regalina ya no es lo que era para Ángel Valverde. Este vecino de Cadavedo lamenta que en el peculiar escenario “falte algo”. Ese “algo” es el hórreo que hasta el pasado diciembre lucía en el campo de la Garita, mirando a la local playa de La Ribeirona y a la plenitud del mar Cantábrico.

Un argayo puso en peligro la construcción y ahora el hórreo está desmontado, quizás esperando un futuro mejor, en una nave de Otur. “Todos los vecinos nos criamos por aquí. Todos tenemos una aventura que contar cerca el hórreo y nos da pena que acabe así”, cuenta Valverde.

Hórreo, antes de ser desmontado.

Los buenos recuerdos y que este elemento etnográfico es el legado “de nuestros abuelos” es el argumento de muchos vecinos para iniciar una campaña de captación de fondos y restaurar primero la estructura para más tarde montarla en un lugar seguro del campo. El objetivo reúne a gente de todas las edades y varias generaciones se han sumado a la misma causa.

La ermita de La Regalina.

La Sociedad Popular La Regalina es propietaria del terreno y de la construcción y, según sus estimaciones, se necesitan al menos 18.000 euros para devolver el hórreo en condiciones a su ubicación original. Con este montante se podrían reparar algunas piezas y reponer otras. “Estamos contentos porque tenemos ya 1.500 euros, pero queda mucho por hacer”, relata el presidente de la entidad, Marcos Fernández .

La entidad solicitará al Principado una subvención, pero ni en el mejor de los casos (como máximo optan a 7.500 euros) será posible acometer la totalidad de la actuación con esta ayuda. Por esta razón solicitan la implicación de familias, vecinos e, incluso, empresas.

Desmontaje del hórreo, a principios de mes, en Cadavedo.

Javier Fernández tiene 24 años y es uno de los socios más jóvenes de la Sociedad Popular La Regalina. “Que no esté en su sitio se siente mucho”, señala, para expresar una pena que afecta a todo el pueblo.

El hórreo llegó al campo de La Regalina procedente de Ballota en los años sesenta del pasado siglo. Se estima que tiene al menos 150 años y que, en su momento, todos los vecinos colaboraron económicamente en su restauración. Hoy por hoy, el valor material del conjunto no es desmesurado. Sin embargo, en Cadavedo, donde han visto pasar los años, los veranos y las fiestas patronales cerca de esta particular construcción, “el hórreo de La Regalina representa muchas cosas”. “Es un icono, nuestro símbolo”, dice Javier Fernández.

Las piezas del hórreo. Ana M. Serrano

“Todos tenemos pena”

Adrián García es otro vecino que asegura que siente “vacío” cada vez que pasea por el campo de La Garita, donde se encontraba la construcción. “Te falta algo, sinceramente creo que todos los vecinos tienen pena”, comenta. Para él este lugar es mágico, “tiene algo especial que siempre hace que desees volver”, relata.

Miguel Álvarez es también miembro de la Sociedad Popular y opina que este lugar de Valdés “es único y muy querido”. “El hórreo se veía desde la autovía y ya te hacía recordar momentos especiales. Es un lugar mágico, desde donde puedes ver la montaña y el mar y el paisaje más asturiano”, subraya.

El colectivo es optimista y cree que en verano habrá de nuevo postal en el campo de La Garita, justo a la derecha de la entrada y lo más cerca del acantilado, “pero en una zona segura”. Antes, esta entidad sin ánimo de lucro tiene que recaudar el dinero necesario y poner toda su esperanza en que un restaurador de hórreos se encargue de la pieza. Ayer mismo, explican los vecinos, el restaurador Rafael Rodríguez, de Lugones, se interesó por el material que se salvó del argayo de pasado 30 de diciembre.

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