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Las cuencas del Narcea y el Esva recibirán estos días 180.000 huevas de trucha

“Es la primera vez que hacemos una repoblación a este nivel”, dicen los pescadores

El biólogo de Medio Rural Daniel González, ayer, durante la suelta. | R. Herrero

El biólogo de Medio Rural Daniel González, ayer, durante la suelta. | R. Herrero

Las cuencas del Narcea y el Esva recibirán en los próximos días en torno a 180.000 huevas de trucha en el marco de un proyecto que lidera la Consejería de Medio Rural y Cohesión Territorial y que busca estudiar la viabilidad de este sistema para la recuperación de la especie. La iniciativa, que cuenta con la colaboración de las asociaciones de pescadores Fuentes del Narcea, de Cangas, y El Banzao, de Tineo, comenzó ayer con la liberación de 50.000 huevas en el río cangués Arganza.

El procedimiento consiste en elegir tramos de río tranquilos, que no estén muy influenciados por las riadas y que tengan escasez de trucha. Se utilizan cajas incubadoras (en este caso las conocidas como “vibert”) que contienen las huevas a punto de eclosionar y se van colocando a lo largo del cauce, registrando su ubicación para hacer un seguimiento durante el próximo mes. Los resultados se notarán dentro de tres años, cuando las huevas deberían haberse convertido en truchas aptas para la pesca.

“Es la primera vez que hacemos una repoblación a este nivel y, si los resultados son buenos, se podría continuar trabajando en esta línea. Consideramos que es el sistema más efectivo porque las huevas eclosionan en el río y no se interfiere en el desarrollo del alevín”, señala el presidente del colectivo Fuentes del Narcea, Román Herrero, quien se confiesa esperanzado y con ilusión de que el proyecto funcione. Hasta la fecha, realizaban sueltas periódicas, pero usando alevines de entre cinco y siete centímetros.

Una de las cajas incubadoras, con las huevas.

Una de las cajas incubadoras, con las huevas.

Añade el presidente de El Banzao, Pablo Osendi, que las repoblaciones previas que se habían realizado con huevas eran de mucha menor envergadura, casi experimentales.

De ahí que también se muestre esperanzado por la información que se pueda recabar: “Hasta ahora los resultados fueron buenos, pero gracias a la cantidad liberada este año vamos a tener una muestra mucho más amplia para analizar”. Por su bagaje previo, saben que la eclosión media de los huevos es superior al ochenta por ciento, pero lo que desconocen es “el grado de alevinaje”. Es decir, no saben qué porcentaje de esas huevas se llegan a convertir en truchas adultas.

El trabajo comenzó ayer en el Arganza, el último afluente del Narcea antes del embalse, muy cerca del pueblo de Besullo, con la participación de 8 personas, 5 ligadas a la consejería y las tres restantes, pescadores de Fuentes del Narcea. Dedicaron más de cuatro horas a iniciar este plan, que continará en los próximos días en otros cauces ligados al Narcea y al Esva.

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