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La batalla contra el cáncer, la otra lucha de la “princesa guerrera” de Jarrio

La impulsora de la gran movilización en defensa del hospital celebra el éxito de la convocatoria pese a que volverá a entrar al quirófano en breve

Mar Villanueva, ayer, en Luarca, con una de las pancartas de "Todos somos Jarrio" al fondo

Mar Villanueva, ayer, en Luarca, con una de las pancartas de "Todos somos Jarrio" al fondo

Son las diez de la mañana y Mar Villanueva, de 38 años, recibe en Luarca (Valdés) con una sonrisa. Ha pasado buena noche pese a que anteayer pasó toda la mañana en el HUCA para hacer unas pruebas de preoperatorio que anuncian una pronta y tercera intervención quirúrgica. Debe somterse a ella para tener mayores garantías de que no queda secuela alguna del cáncer que ha padecido.

La líder del movimiento “Todos somos Jarrio” logró la mayor movilización que se había producido hasta la fecha en defensa del hospital de referencia del Noroccidente. Fue el pasado domingo, cuando una enorme caravana de vehículos, a bordo de los que iban unas 300 familias de toda la comarca, llegaron frente al equipamiento sanitario para demandar la mejora de los servicios que allí se prestan. Menos de 24 horas después del éxito de la convocatoria, Mar Villanueva se hacía el preoperatorio.

Madre de niños de seis y tres años, administrativo, auxiliar de veterinaria y especialista en peluquería canina de estudios y comercial de veterinaria de profesión, esta tinetense de origen, valdesana de infancia y hoy vecina de Mohías (Coaña) está de baja por enfermedad. En mayo hará un año que dejó de trabajar para afrontar una doble mastectomía.

Un fallo genético la hace más propensa a desarrollar cáncer de mama y también de ovarios. En 2018, se detectó un bulto en la mama derecha y se cumplió el peor pronóstico. Los médicos decidieron intervenir de urgencia. Más tarde, pasó por sesiones de radioterapia y quimioterapia en fase preventiva y cuando estuvo recuperada le extirparon los ovarios.

“La enfermedad te enseña muchas cosas”, dice con gesto serio, pero sin perder el sentido del humor. “No vivo pendiente de mi mundo médico. Si me llaman para hacer un preoperatorio, voy y listo. Me olvido hasta que vuelven a telefonear”, cuenta. “Evito que la enfermedad y lo que la rodea controle mi vida”, añade. Cada 6 meses acude a revisión. Lo tendrá que hacer de por vida. Pese a su situación personal, se embarcó en otra batalla: la que pelea para que el hospital de Jarrio “tenga los medios que necesita, ni más ni menos”.

Recuerda perfectamente el día, hace cinco semanas, cuando decidió “encender la chispa” del movimiento. Gracias a un fiel equipo de personas que la apoyan, a una familia –con su marido Emilio Ordónez en primera línea– que la respalda, se puso manos a la obra. Estuvo “una hora llorando” antes de escribir el primer mensaje en redes que fue germen del colectivo y del “ejército” de personas que ahora le siguen y defienden la misma causa.

Estos días está especialmente “nerviosa”, pero por el éxito que tuvo la convocatoria del domingo para reclamar una sanidad digna en la comarca. En la calle muchas personas saludan a Mar Villanueva. Le dan la enhorabuena por dirigir con tino este movimiento social. Los más cercanos le preguntan por su próxima intervención quirúrgica. Ella contesta sin adornos sobre la importancia de una determinada actitud ante la vida. ¿Qué cómo hace para “no comerse la cabeza” con el cáncer? Responde que es “muy activa y me gustan las causas sociales, leo y paseo mucho por la naturaleza, que es mi gran ayuda”, dice.

En este tiempo ha aprendido de medicina, de protocolos y de cáncer: “He leído muchos libros”. También ha contactado a través de las redes sociales con mucha gente de otros rincones de España y de otros países que, como ella, ha pasado o están pasando por la terrible enfermedad. “Por todo lo que he visto y leído me queda una cosa clara: necesitamos estar unidos y ser solidarios unos con otros”.

El próximo martes el presidente del Principado, Adrián Barbón, recibirá a la promotora de “Todos somos Jarrio”, a la creadora del blog ‘Princesas guerreras con cáncer de mama” y del libro del mismo nombre. A Barbón le había escrito una carta. Y ahora, que van a reunirse, “le voy a decir lo que pasa y voy a hablarle como persona, no como político”. “Hay mucha gente pasándolo mal y necesitamos ayuda”, subraya.

En la calle, una señora interrumpe la conversación, saluda y le da la enhorabuena por la convocatoria del pasado domingo. La mujer, de mediana edad y con una madre octogenaria, explica que su progenitora, paciente del hospital comarcal de Jarrio, espera por una consulta de Oftalmología desde 2018. “¿Cómo es posible?”, se pregunta. Villanueva no tiene respuesta, pero promete intentar cambios. “Si no nos escuchan, si no proponen soluciones cercanas para no tener problemas a largo plazo, en julio organizamos una protesta en Oviedo”, advierte. Ella cree que hablando se entiende la gente y también que los vecinos del Occidente “están hechos de otra pasta”. “Somos tan buenos que nos pasa esto”, opina.

Entre tanto, seguirá velando por mantener al movimiento con fuerza. No dejará que los partidos “hagan con esto una causa política” y espera ver resultados este mismo año. “Sí o sí, lo necesitamos”, concluye.

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