DTO ANUAL 27,99€/año

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Los santirseños, encantados con el nuevo médico: “Nos vale la vida que haya venido”

“Lo pasamos regular estos meses sin facultativo”, señalan los pacientes de Luis Olmo, que acaba de asumir la plaza definitiva en el consultorio local

Antonio Quiroga, Sagrario Fernández y María Rodil, conversando con Luis Olmo delante del consultorio. | T. C.

Antonio Quiroga, Sagrario Fernández y María Rodil, conversando con Luis Olmo delante del consultorio. | T. C.

María Antonia Pérez es la última paciente del día en la consulta del doctor Luis Olmo, que acaba de asumir la plaza definitiva en el consultorio periférico de San Tirso de Abres. “Nos vale la vida que haya venido, y encima es muy agradable, muy atento, no tengo más que buenas palabras. Lo pasamos regular estos meses sin médico”, señala esta mujer, resumiendo el sentir de un concejo que llevaba casi dos años sin facultativo titular a tiempo completo. En este periodo padecieron el recorte horario en la atención (de doce a dos durante tres días a la semana) y frecuentes derivaciones al centro de salud de Vegadeo, al que el consultorio santirseño está adscrito.

“Estábamos sin médico un día sí y otro no y es un servicio fundamental que echábamos de menos”, reflexiona Antonio Quintana, que vive al lado del consultorio, en plena capital santirseña. Preguntado por si le sorprende que la plaza haya sido ocupada por un médico que pidió el traslado desde Madrid, comenta que lo único importante es “que tengamos médico todos los días”. Su mujer, Sagrario Fernández, comparte esta misma visión y expone lo difícil que fueron estos últimos meses dependiendo de Vegadeo, especialmente durante el confinamiento, cuando se cerró por completo el periférico santirseño, como otros de la red pública asturiana.

Por la izquierda, Sagrario Fernández y María Antonia Pérez. | T. Cascudo

“Llamabas a Vegadeo y un día te hablaba un médico y otro día otro. Fue horrible. Tener un médico fijo es muy importante”, añade esta mujer, encantada de volver a ver coches y movimiento frente al consultorio. “Con el médico están todos encantados, además está moviendo muchas cosas, como la recuperación de consultas que nos habían anulado”, expone.

Su vecina María Rodil ofrece un testimonio muy similar: “Estoy encantada con el médico, desde el primer momento que hablé con él ya me dio buenas sensaciones. Es muy cercano y abierto y todo el mundo dice lo mismo”. Explica la santirseña que al menos se pone fin a la “incertidumbre” de los últimos meses cuando “no sabías a quién llamar y era todo un lío”. Rodil pone de manifiesto que la mayor parte de los vecinos del concejo son gente mayor y, por tanto, “tenemos cosas que nos obligan a ir al médico frecuentemente”. En estas situaciones, exponen los usuarios, ser atendido siempre por la misma persona ofrece seguridad.

Los santirseños, encantados con el nuevo médico: “Nos vale la vida que haya venido”

A la tertulia de estos vecinos frente al consultorio se unió el propio Olmo, quien les confirmó su intención de quedarse de manera definitiva. “Los médicos que hubo últimamente eran interinos, pero yo tengo la plaza en propiedad”, precisa Olmo, madrileño de 62 años y dispuesto a jubilarse en la consulta santirseña.

De hecho, como ya contó esta semana LA NUEVA ESPAÑA, tanto él como su mujer, que se acaba de incorporar como matrona al hospital de Jarrio, llevaban tiempo con ganas de venirse para la zona. La pandemia les dio el empujón definitivo. Se confiesa un poco asombrado con la expectación que está generando su llegada, largamente esperada. “Soy solo un médico”, añade indicando que tanto él como su mujer son personas discretas.

En la única farmacia de San Tirso despacha la auxiliar de Farmacia Isabel Galán, que confirma las buenas impresiones que Olmo está dejando en el vecindario. “Es muy agradable, muy atento, se para mucho con la gente y los comentarios que escucho en la farmacia son muy buenos. Es verdad que la gente estaba muy quemada con la situación que teníamos, un lío para la gente mayor a la que además le cuesta aclararse con las consultas por teléfono”, apunta.

Fue en junio de 2019 cuando la plaza quedó vacante y, ante la escasez de médicos, el área sanitaria optó por cubrir la plaza desplazando un médico desde Vegadeo los lunes, miércoles y viernes a razón de dos horas al día. La situación se mantuvo así hasta que irrumpió la pandemia y se cerró el periférico, que se reabrió en verano del año pasado con el mismo recorte horario.

La asociación San Tirso del Eo trató en este periodo complejo de denunciar y reclamar la cobertura de la plaza de médico en el concejo. El colectivo recibió durante estos meses infinidad de quejas de los vecinos, temerosos de quedarse sin facultativo y verse obligados de manera permanente a desplazarse a Vegadeo. Su presidente, Ángel Prieto, se muestra, por tanto, satisfecho por lograr que se haya cubierto: “Es una satisfacción comprobar que se cubre y además con una persona con intención de quedarse”. Considera Prieto que la presencia de un médico rural en los pueblos es fundamental para garantizar la permanencia de la población: “Lo mínimo que tiene que tener cualquier municipio es un médico y un ATS, lo mismo que hace falta un colegio con dos maestros”.

Compartir el artículo

stats