Gondán acelera el plan de los ferries portugueses, tras autorizarlo el Tribunal de Cuentas luso

La división de fibra calcula que a primeros de 2022 alcanzará el pico de contrataciones para afrontar el encargo, diez barcos de transporte de pasajeros

Antonio Pacheco, en la nave del muelle sur de Castropol. | T. Cascudo

Antonio Pacheco, en la nave del muelle sur de Castropol. | T. Cascudo / T. CASCUDO

T. CASCUDO

La división de fibra de Astilleros Gondán acaba de apretar el acelerador del gran pedido portugués para construir en cuatro años una flota de diez ferries eléctricos pioneros a nivel mundial. Este encargo de Transtejo Soflusa, que se ocupa de prestar el servicio público del transporte fluvial por el río Tajo, tiene un coste de 52, 4 millones de euros. El último obstáculo para encarar este contrato era el visto bueno que el Tribunal de Cuentas de Portugal debía dar a la operación, un trámite que se acaba de superar con éxito. “Tenemos luz verde total y estamos intensificando todos los canales de comunicación y relación con Transtejo para poner esto a punto”, señala el responsable de la sección de fibra, Antonio Pacheco.

Este profesional, que tiene sobre sus hombros la responsabilidad de dirigir uno de los mayores retos de la división de fibra, reconoce que van con el tiempo justo para cubrir los plazos. “Tenemos prisa”, admite. Y es que el primero de los ferries de esta flota “ambientalmente sostenible y única en el mundo”, según subrayan desde Gondán, debe estar en Portugal antes del verano de 2022. En dicho año tienen que entregarse un total de cuatro ferries, cuatro más en 2023 y los dos restantes en 2024.

Operarios, ayer, trabajando en la construcción del molde para el primer ferry de Portugal. | T. Cascudo

Operarios, ayer, trabajando en la construcción del molde para el primer ferry de Portugal. | T. Cascudo / T. CASCUDO

El encargo no solo es un reto por el volumen financiero de la operación, sino porque supone construir el ferry eléctrico de pasaje más grande hecho en España. Gondán fijó el récord hace unos meses cuando hizo un ferry para Croacia de treinta y seis metros, pero ahora eleva la apuesta construyendo diez de cuarenta metros de eslora. “Llevará 540 pasajeros, es un pedazo bicho. Es un reto en todos los sentidos”, reconoce el jefe de la fibra.

Pacheco explica que este pedido está además teniendo un “efecto llamada” importante para la compañía, pues están recibiendo el interés de armadores en el proyecto y en las posibilidades de construir otros buques eléctricos similares. En este sentido, Pacheco confía en que esta buena racha no sea algo temporal y que se pueda mantener el volumen de trabajo y actividad durante más años: “Estamos muy contentos, pero eso no quiere decir que no estemos buscando más cosas para que esto no sea circunstancial, queremos que esto se mantenga y siga”.

Un operario, ayer, soldando una de las estructuras. | T. Cascudo

Un operario, ayer, soldando una de las estructuras. | T. Cascudo / T. CASCUDO

Ahora mismo la firma está preparando el molde del primer barco y en un plazo de dos meses y medio el casco estará listo. Por eso, aumentarán la plantilla de manera progresiva en lo que resta de año. El jefe de la división de fibra calcula que a principios del año que viene afronten el primer pico de contratación, que se mantendrá hasta finales de 2023.

Ahora mismo, en esa división, que se ubica en el muelle sur de Castropol, trabajan unas cincuenta personas y la idea es duplicar esa cifra hasta rondar los cien empleados. “Vamos a contratar a entre cuarenta y cincuenta personas”, añade Pacheco, que no oculta su satisfacción.

El contrato no ha estado exento de obstáculos. Aunque Gondán se impuso en el concurso público internacional convocado a finales del año pasado, la firma del contrato se retrasó por el recurso presentado por la empresa lusa Asteleiros de Peniche.

El astillero, que compitió con Gondán, presentó un contencioso y esto en Portugal supone la suspensión automática de la adjudicación. La alegación de Transtejo permitió levantar la suspensión y el contrato se pudo firmar a finales de enero.

Sin embargo, restaba la autorización del Tribunal de Cuentas de Portugal, trámite obligado para operaciones de este tipo. Los plazos se fueron dilatando, lo que ahora obliga a Gondán a apretar más si cabe los tiempos para cumplir con los planes y compromisos con el país luso.

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