El trabajo de repoblación con huevas de trucha realizado en el mes de febrero en las cabeceras de varios ríos de las cuencas del Narcea y el Esva va por buen camino. En los dos seguimientos realizados se comprobó que entre un 90 y un 95 por ciento de las huevas llegaron a eclosionar, aunque a partir de ahora se tendrá que ver cómo será la adaptación y el crecimiento de las truchas en el río.

El proyecto de repoblación está liderado por la Consejería de Medio Rural y Cohesión Territorial y en el Suroccidente cuenta con la colaboración de las asociaciones de pescadores Fuentes del Narcea, de Cangas del Narcea, y El Banzao, de Tineo. Para llevarlo a cabo utilizaron las cajas que llevan el nombre de su inventor Vibert, un recipiente biodegradable con ranuras en las que se introducen las huevas a punto de eclosionar y que se depositan a lo largo del río.

En Cangas del Narcea, se dejaron más de 100.000 huevas en la cabecera del río Arganza, una zona que se caracteriza por una población de trucha escasa o prácticamente nula. Mientras que en Tineo fueron unas 70.000 huevas las que se repartieron en diferentes afluentes del Narcea y el Esva, buscando también las cabeceras de río, con poca población de peces.

Los pescadores esperan que esta forma de repoblación sea eficaz, ya que creen que es mejor frente a la suelta de alevines. Para Román Herrero, presidente de Fuentes del Narcea, esta es “la mejor manera de repoblar porque no intervienes en la adaptación y el crecimiento de la trucha, se adapta de una manera natural sin alimentar con pienso. Y nos da mucho margen para trabajar”, ya que son más sencillas de transportar y permite llegar a zonas del río menos accesibles. Por ello, pide que a partir de ahora todos los años se permita repoblar con huevas las cabeceras de los ríos: “Me parece muy eficaz, reduce trabajo en los centros ictiogénicos y evita acostumbrar a la trucha a comer pienso”.

También lo ve positivamente el presidente de El Banzao, Pablo Osendi, que se muestra contento con los primeros resultados del seguimiento. “Ahora hay que seguir la evolución en el tiempo para ver si los índices de población que teníamos se vieron reforzados o no”, señala. Además, en este momento cree que se debe apostar por este sistema de repoblar los ríos y que suponga el 50 o 60 por ciento de las actuaciones que se realicen.

En un año las truchas tendrán unos 10 centímetros y ya se podrá empezar a comprobar la efectividad de la repoblación, aunque los resultados se medirán mejor en tres años, cuando ya se habrán convertido en peces aptos para la pesca.