Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Piden retirar un badén en Tapia por el ruido que causa en una zona de casas

“Tenemos derecho a estar tranquilos y a no soportar esto de manera constante”, dice el portavoz de los vecinos, Jesús Rozas

Jesús Rozas, entre el badén y el edificio donde reside. | T. Cascudo

Jesús Rozas, entre el badén y el edificio donde reside. | T. Cascudo

Una comunidad de propietarios de Tapia de Casariego lleva seis años luchando contra un badén situado en uno de los principales accesos a la localidad. Se quejan de los molestos ruidos y vibraciones que provoca el paso continuo de vehículos sobre este obstáculo reductor de la velocidad y exigen una solución al Consistorio; de lo contrario, están dispuestos a iniciar acciones legales. “Tenemos derecho a estar tranquilos y no tenemos por qué soportar un ruido constante”, precisa el ovetense Jesús Rozas, que ejerce de portavoz de la comunidad (la del bloque número 24 de la calle Avenida de Asturias).

Rozas entiende que es necesario algún sistema para obligar a los vehículos a reducir la velocidad, pues no suelen respetar la limitación de 30 kilómetros por hora. Sin embargo, cree que se puede optar por fórmulas menos lesivas para el vecindario. En marzo de 2015 los propietarios presentaron la primera queja formal en el Ayuntamiento, entonces gobernado por el popular Enrique Fernández.

En el escrito afirmaban estar de acuerdo con que se tomasen medidas para que los coches circulasen “a una velocidad más prudente” por la zona, pero sugerían la colocación de otro obstáculo por las vibraciones que el actual provocaba en el inmueble. Planteaban también la posibilidad de trasladar el obstáculo unos metros para evitar molestias a los inquilinos de este bloque, una decena. La misma queja se reproduce en otra carta remitida en marzo de 2020 al Consistorio.

La actual alcaldesa, la socialista Ana Vigón, se reunió con los afectados hace meses, pero no les dio solución alguna a su reclamación. Sostiene la regidora que en ese tramo, la entrada principal a la villa desde el centro de Asturias, “es necesario tener elementos para disminuir la velocidad”. Los vecinos alertan también de la aparición de grietas en el edificio y temen que puedan estar ligadas a las vibraciones que provoca el badén por el paso continuo de coches. Ante la falta de respuesta del gobierno local, han decidido contratar a un abogado y están dispuestos a acudir a la vía administrativa para encontrar una solución.

Compartir el artículo

stats