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El covid abona el emprendimiento comarcal

“No hay un mal momento”, defienden autónomos de turismo, enseñanza, servicios sanitarios y hostelería que empezaron en plena pandemia

Marta Sobrino realiza  una sesión de fisioterapia  canina en Tapia.  Reproducción D. Á.

Marta Sobrino realiza una sesión de fisioterapia canina en Tapia. Reproducción D. Á.

“En tiempos de crisis hay quien llora y hay quien vende los pañuelos”. Con esta cita se quedó el emprendedor de Cangas del Narcea, Carlos Alonso, cuando estudiaba marketing y en pleno confinamiento por la pandemia de coronavirus, con su inmobiliaria cerrada, decidió no perder el tiempo en lamentarse y se convirtió en la persona que vende los pañuelos. Así se lanzó a crear su nueva empresa RK2, en la que empezó dando servicio de reparto a domicilio a los locales hosteleros cerrados, además de ofrecer la posibilidad de hacer cualquier recado para sus clientes.

Saber ver el nicho de mercado o tomar la decisión de crear su propio empleo cuando el mercado laboral no está en su mejor momento para aspirar a una contratación por cuenta ajena es lo que anima a muchos en el Occidente a seguir emprendiendo a pesar de la complicada situación económica que está dejando la pandemia.

Arriba, Elda Fernández, delante de su centro de estudios. Abajo, José Manuel García. | D. Á.

Carlos Alonso asegura que su decisión “fue por necesidad”. Como autónomo que era, ya tenía unos gastos fijos, sin ingresos. Así que recuperó una idea que le rondaba la cabeza desde hacía 10 años y puso a funcionar su empresa el 23 de abril de 2020. Más de un año después no ha parado de crecer, extendiendo sus servicios de Cangas del Narcea al centro de Asturias y pasando de ser él solo con una moto a crear 13 puestos de trabajo, tener varios vehículos de reparto y una aplicación móvil.

Elda Fernández, de La Caridad (El Franco), también supo ver en la crisis una oportunidad y convertirla en su nuevo empleo. Creó una academia de apoyo escolar en La Caridad el pasado mes de noviembre. “Durante el confinamiento vi la necesidad, me llamaban para consultar dudas, pero no tenía los medios para ayudarles, así que me decidí a coger un local y la gente está respondiendo bien”, explica. Sus alumnos van más allá de los estudiantes, también acuden a ella personas que se han quedado sin empleo y que quieren obtener el título de Educación Secundaria y Bachillerato. Elda Fernández confiesa que está contenta e incide en que hay que buscar alternativas, “no todo va a ser malo”.

El covid abona el emprendimiento comarcal

Lo que empujó a Ana Lucía Méndez a montar su propia “food truck” (o negocio de comida sobre ruedas) fue que “el trabajo se puso muy mal, se paró todo”. Su marido contaba con una caravana adaptada a churrería con la que había dejado de trabajar y el verano pasado ella decidió que era el momento de volver a darle uso y la instaló en el propio pueblo en el que reside, en Busto (Valdés). “Nada más abrir empezó a venir gente”, celebra. Vende comida rápida y este verano, para el que tiene buenas expectativas, plantea recuperar la churrería, mientras que su ubicación seguirá siendo en Busto, desplazándose también a la zona del faro.

La incertidumbre que está provocando la pandemia tampoco impidió que el joven cangués José Manuel García decidiese apostar por el turismo activo en su concejo creando la empresa Bosque Activo, desde la que ofrece avistamientos de fauna, senderismo o visitas guiadas a otras empresas locales, entre otras cosas. Fue en 2019 cuando empezó a trabajar en el lanzamiento de su empresa. “Coincidió la pandemia en medio y fue cuando me dije ahora o nunca”, confiesa. Se puso en funcionamiento al inicio del verano pasado y asegura que fue un buen comienzo, aunque luego llegaron los largos meses de cierre hasta el pasado mes de abril. Ahora, confía en que este verano se vuelvan a repetir los buenos datos del pasado y la gente demande el turismo rural.

“No hay un mal momento”, piensa Daniel Cuervo, que también se lanzó a emprender en el sector del turismo activo el verano de 2020 en Cangas del Narcea. “Confío en el potencial que tiene la zona, pero si lo piensas mucho no lo haces”, asegura. Su empresa Narceatours ofrece diferentes tipos de rutas por la comarca, que incluye Degaña e Ibias, y su puesta en marcha venía pensándola desde hacía años. Los inicios fueron buenos y espera que este verano también lo sea. Considera que el Suroccidente se está convirtiendo en un destino apetecible: “Cuantos más servicios haya será mucho mejor, porque se complementan”.

El virus tampoco frenó el objetivo de autoemplearse de Marta Sobrino, de Tapia de Casariego. En 2019, esta veterinaria empezó a plantearse crear un servicio de fisioterapia y rehabilitación para perros con la idea de conciliar mejor su vida laboral y familiar. Reconoce que sintió vértigo, no solo por emprender sino por ofrecer un servicio nuevo y justo en este momento.

“Lo hice con más miedo que si no hubiera pandemia, pero al final me dije que tenía que tirar para adelante”, y así lo hizo en octubre de 2020. Por ahora su empresa VeterFisio da el servicio de forma itinerante entre Luarca y Ribadeo, pero ya piensa en ampliar su radio de acción.

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