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“El Cristo del Océano” revive en Cudillero medio siglo después

Los vecinos que aparecieron en la película rodada en el concejo rememoran anécdotas de una cinta cuyo estreno cumple 50 años

Manuel Fernández, en su pescadería, señalando el fotograma de la participación de su abuela en la cinta.

Manuel Fernández, en su pescadería, señalando el fotograma de la participación de su abuela en la cinta.

“Pilar Velázquez era una mujer muy guapa. Yo tuve la ocasión de hablar con ella en un descanso. Pasaba yo cerca y me dijo : ‘oye chaval ¿tú fumas? ¿no tendrás un cigarro para mí?’, me preguntó. Y le contesté: ¡Sí, pero mira que son Celtas Cortos eh? Me dijo que precisamente ella fumaba negro y allí quedó ella, sobre la rambla, fumando un pito”. El recuerdo lo cuenta con simpatía, mientras toma unas sidras junto a su mujer en el puerto de Cudillero, Paco Marqués, pescador jubilado y quien junto a su amigo Graciano Prendes y cuando ambos tenían 18 años, protagonizaron una de las escenas de la película “El Cristo del Océano”. La cinta, rodada en su mayoría en el concejo de Cudillero y una parte también en Valdés, fue dirigida por Ramón Fernández y de su estreno se cumplen estos días 50 años.

Él fue uno de los muchos extras del pueblo que tomaron parte en la filmación. Recuerda que estando una tarde remando en un bote con su amigo Graciano Prendes se fijó en ellos el regidor de la película, Santiago Marugán, quien, a voces, les preguntó si querían participar en la película. “¡Claro, hombre, como no vamos a querer!”, cuenta Paco, que añade: “Nos tocó hacer una escena con el niño protagonista, Nino del Arco, que interpreta a Pedrito, y el actor Paolo Gozlino, que interpretaba al pescador Juan Aguirre, en una escena que salimos dos barcas compitiendo durante las fiestas a ver quién llega antes a la meta. Tenemos unos primeros planos muy guapos. Hablar no hablamos nada, pero sudamos lo nuestro eh?”, explica Paco Marqués con mucha gracia. “Nunca olvidaré esos 15 o 20 segundos de gloria”, apostilla.

El joven remero. Paco Marqués, en la imagen en el puerto de Cudillero, aparece en la cinta a bordo de una barca, remando con su amigo Graciano Prendes. En el último fotograma de la parte superior es el joven de la parte de atrás de la embarcación.

Los grandes escenarios de rodaje fueron, además del propio puerto de Cudillero, en las playas de Xilo (Muros del Nalón) y también en la playa de Aguilar que comparte con el concejo de Cudillero, además de Soto de Luiña. Junto con los citados Nino del Arco y Paolo Gozlino, el resto de intérpretes fueron José Suárez, Pilar Velázquez, Leonard Mann, Roberto Camardiel, Elio Marconato y Perla Cristal. Fue una coproducción hispano-italo-mexicana con fotografía de Gianni Bergamini y música de Bruno Nicolai.

La película narra, a grandes rasgos, la historia de Pedrito, huérfano de padre, cuya madre está ingresada en un psiquiátrico al no poder superar el fallecimiento de su marido, y que es adoptado por un rudo marinero llamado Juan Aguirre. Este fallece durante una galerna y el niño queda completamente solo y se refugia en una cueva donde guardaba los regalos que le llevaba el pescador, a quien sigue cada día yendo a buscar al muelle, esperando que regrese algún día. Una jornada ve flotar en el mar la figura de Cristo crucificado, pero sin cruz, lo saca de la mar y lo lleva a la cueva.

Durante uno de sus paseos por la playa conoce a un hombre que dice llamarse Manuel con el que el niño entabla amistad. Cuando el cura se entera de que tiene un Cristo en la cueva decide trasladar la imagen a la iglesia y clavarlo sobre una cruz. A la mañana siguiente se encuentra curiosamente el Cristo desclavado de la misma. Cuando llegan a la playa los restos del barco La Gaviota, de Juan Aguirre, es Manuel quien pide al niño que se haga una cruz con estos tablones y en él se coloque el Cristo. “Una cruz hecha con los maderos del trabajo y el sacrifico”, dice Manuel. Se trata la película de una recreación aproximada del texto de Anatole France titulado “El Cristo del Océano”.

“En la iglesia nos cambiaron a la patrona por la Virgen del Carmen”, cuenta Miguel Á. López

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La película se estrenó con mucho éxito en varias capitales de España en mayo de 1971, haciéndose un pase especial en el cine Mari, el único que había en Cudillero y dada la gran cantidad de vecinos del concejo que habían participado en la filmación como extras. Desde entonces hasta hoy han pasado 50 años y es evidente que todo, personas y paisaje, han cambiado mucho. Sin embargo, aquellos que de alguna u otra forma participaron en ella, o familiares de los mismos, siguen guardando el recuerdo de aquellos días como si la filmación hubiese terminado, como quien dice, la semana pasada.

Miguel Ángel López, de Soto de Luiña, sigue siendo sacristán en la iglesia de Santa María. Él, que es una institución en esta localidad y que regentó durante muchos años el bar Casa María Esperanza, recuerda cuando el párroco oficial de entonces, Fernando García González, le dijo que saldrían los dos como curas coadyudantes al párroco principal, interpretado en la película por el actor Goyo Camardiel, en la escena en la que rezaban con los vecinos del pueblo para pedir que regresaran a salvo los pescadores atrapados en la galerna.

El cura “ayudante”. Miguel Ángel López hizo de cura en el mismo escenario en el que posa para esta foto, donde se rodó un rezo a la Virgen del Carmen. En el segundo fotograma de la parte superior, aparece el primero por la derecha. Ana Paz PAREDES

“Me dijo, venga, que necesitan a otra persona para hacer de cura, vamos a salir los dos de extras, y para allí que fui. Salíamos el párroco y yo de oficiantes porque el que presidía era el actor, claro. En esa escena se estaba pidiendo por los marineros, para que regresaran a salvo de la mar. Mucha gente salió de extra, de aquí salieron varias señoras”, recuerda.

Muchas de las escenas de la iglesia se rodaron en la de Soto de Luiña, además de otras en el propio templo del puerto de Cudillero, que es la que se representa en la cinta. “Para la película retiraron la imagen de nuestra patrona, Nuestra Señora de la Humildad, y trajeron a la Virgen del Carmen, a quien rezaban para que los marineros volvieran sanos y salvos a casa tras la galerna”, añade Miguel Ángel López. Y apostilla: “Para que pareciera la iglesia de Cudillero en el exterior del muro de la de Soto, que por aquel entonces era más alto que el de ahora, se colocaron varias redes y también algunas otras en el interior de la iglesia”.

“Pilar Velázquez, guapísima; hacía de maestra, quería dejar el pueblo”, recuerdan en la villa pixueta

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Quien tampoco olvida aquellos días de rodaje, aunque hayan pasado ya 50 años, es Manuel Fernández González, tercera generación al frente de la pescadería Ribera, popularmente conocida como pescadería Metro, justo en la zona baja del anfiteatro de Cudillero, como quien dice frente por frente, hoy, a los numerosos establecimientos de hostelería que cubren la plaza.

En la pared, bien grande, hay una foto de su abuela Esther Menéndez en un momento de la película. “En esa foto hace de sirvienta, está sirviendo el café al cura, Don José, y a la maestra, que era Pilar Velázquez, y que se quería marchar del pueblo porque su novio era, vaya, un poco golfillo. Mi abuela sale también en otra escena cosiendo redes en el puerto”, recuerda su nieto quien, cuando se rodó en Cudillero y Luarca “El Cristo del Océano”, tendría unos 12 años.

“Ella, que fue quien fundó la pescadería, al principio no quería ir porque tenía mucho trabajo, pero al final se animó porque era muy campechana. Eso sí, la única condición que le impusieron es que tenía que ir vestida toda de negro”. Su nieto recuerda con orgullo los inicios de su abuela en la profesión que continuaron su padre y él. “Mi abuela empezó primero de carretona, como muchas mujeres, llevando el pescado en un balde en la cabeza a vender por los pueblos. Hasta Gijón iba a veces y volvía cargada de cacahuetes y otras cosas”, cuenta.

Desde 1971 hasta hoy mucho cambió Cudillero y, en lo que se refiere al sector de la pesca, para peor, según se lamenta este pescadero, que compra en las rulas de Cudillero, Luarca y Avilés. “Yo adoro esta profesión, pero con nosotros, se acaba esto, no porque no queramos seguir sino porque antaño, Cudillero, era uno de los puertos más importantes y ahora las embarcaciones que quedan son unas 30. Lo veo negro porque no hay relevo generacional, la pesca ya no es como antiguamente. Antes, si no valías pá estudiar, entonces pá la mar con tu padre o con tus tíos. Ahora para dedicarte a ello tienes que hacer cursillos de cincuenta mil cosas, está el tema de los cupos y ya no digo nada de todo el papeleo que te piden para todo”, dice este hombre que, como oro en paño y en la pescadería, tiene la foto de su abuela en la película que dio a conocer al mundo entero Cudillero y Luarca, a través de la historia de un niño, un pescador y un Cristo que surgió del Océano hace cincuenta años, entre las olas de la playa de Aguilar.

Varios fotogramas de la película.

Fotogramas “inolvidables”

Por más años que pasen, el rodaje de la película “El Cristo del Oceáno” es “inolvidable” para los vecinos de Cudillero que hicieron de extras o para los familiares de los que ya han fallecido. La cinta, que tuvo un notable éxito en 1971, el año de su estreno, mostró la belleza paisajística del concejo, sus tradiciones y costumbres y el modo de vida de sus habitantes, como muestran algunos de los fotogramas a la derecha. La presencia del equipo de rodaje sigue viva en el recuerdo de la localidad.

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