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El Hospital de Jarrio afronta su primer gran relevo generacional en treinta años de historia

Desde febrero se ha contratado a veinte facultativos, que cubrirán huecos en áreas sensibles como Medicina Interna y Cardiología

La gerente de Jarrio, Bárbara González, a las puertas del centro hospitalario coañés. | T. Cascudo

La gerente de Jarrio, Bárbara González, a las puertas del centro hospitalario coañés. | T. Cascudo

Los facultativos jóvenes piden paso en el Hospital de Jarrio. El centro hospitalario coañés, con treinta y dos años de historia, está viviendo un profundo proceso de renovación generacional, con la jubilación de los históricos y la llegada de un buen puñado de médicos que acaban de concluir su formación. En concreto, desde febrero, el Área Sanitaria I ha incorporado a veinte nuevos profesionales, que están permitiendo acabar con los problemas en áreas sensibles como Medicina Interna o Cardiología.

Son muchos contratos y es un espaldarazo importante del Sespa para que el Área tenga a todos sus efectivos”, señala la gerente, Bárbara González de Cangas. De los veinte nuevos médicos, dieciséis han formalizado su contrato en los últimos días y algunos están pendientes de incorporarse a lo largo del mes de julio. Los nuevos contratos no solo dan estabilidad a Jarrio, sino que marcan “un cambio generacional total en la estructura del hospital”. Los recién incorporados comparten un perfil joven y sobresalen las mujeres. Cabe destacar el papel que están jugando estas últimas, pues están asumiendo muchas jefaturas de servicio como en Oftalmología o Radiología.

Considera González de Cangas que ahora el reto es lograr fidelizar a estos profesionales y que se encuentren a gusto “en un hospital pequeño donde se puede crecer y hay buen ambiente de trabajo”. Intentan hacerlo, señala, a través de contratos flexibles y permitiendo que sigan vinculados a centros más grandes de la región, donde tengan contacto con veteranos con los que adquirir seguridad y experiencia.

La gerente hace especial hincapié en la situación del servicio de Medicina Interna, que ya cuenta con sus siete plazas cubiertas con personal propio del Área. Cabe recordar que el servicio sufrió una crisis a finales de 2020, cuando los propios profesionales denunciaron su precaria situación por la escasez de efectivos. Se acaban de incorporar tres internistas por lo que el servicio cuenta “con médicos propios y con intención de quedarse”.

En el área de Urgencias se han incorporado tres nuevos facultativos lo que permite tener cubiertas las once plazas y contar con dos médicos por encima de plantilla. En Radiología se ha sumado una profesional en las últimas semanas, con lo que cuentan cinco profesionales. También se ha contratado a una rehabilitadora y a dos otorrinos, que permiten dar estabilidad a un servicio que este año perdía a sus dos veteranos por jubilación.

El hospital también ha sumado una pediatra en un servicio donde “la media de edad es alta”, lo que permite “rejuvenecer la plantilla”. El paquete de nuevos de profesionales incluye también tres médicos de familia en Primaria.

Otra buena noticia para Jarrio, subraya la gerente, es que desde julio el hospital tendrá una cardióloga propia, lo que pondrá fin a las movilizaciones de profesionales desde Gijón y Oviedo. Se suma al hecho de que desde septiembre Jarrio cuenta con dos neurólogas propias. “En los servicios importantes y potentes, que son Medicina Interna y sus secciones, vamos a tener perfectamente cubiertas las necesidades”, añade la gerente.

La situación más sensible está ahora en Urología, pues el único profesional de Jarrio se jubila a finales de mes. No obstante, la gerencia confirma que están en conversaciones con una persona que podría estar dispuesta a incorporarse este verano. Siguen también pendientes de hallar un geriatra.

La gerencia sostiene que Jarrio vive un “momento dulce”, pese a las críticas que periódicamente recibe desde la plataforma ligada al PP “Salvemos nuestro hospital” y del colectivo ciudadano “Todos somos Jarrio”, creado para urgir a Salud a cubrir todas las plazas del centro. El buen momento incluye también la recuperación de cierta normalidad tras la pandemia. En este sentido, González de Cangas dice que entre enero y mayo de 2021 ha habido un 23 por ciento más de intervenciones y un 27 por ciento más de consultas que en el mismo periodo de 2020, lo que permite “que nuestras listas de espera estén volviendo a la normalidad”.

Son buenos también los datos de vacunación frente al coronavirus, con un ritmo que deja al área I casi a la cabeza de Asturias: el 73 por ciento de la población tiene una dosis y el 45,5 por ciento la pauta completa. En este sentido, la gerente agradece “el trabajo infatigable” del personal de enfermería.

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