La capital tapiega recupera el jueves su Festival Intercéltico d’Occidente (FIDO), en una edición especial a consecuencia de la pandemia. En su vigésimo cuarto aniversario, la cita celta del occidente asturiano renuncia a su icónico escenario en la playa del Murallón y traslada los conciertos a la carpa instalada en el parque de la villa.

“Es un cambio bastante grande, pero este año toca hacerlo así. La verdad es que la gente está muy ilusionada con el regreso”, señala el director del certamen, Martín Fernández. La organización quiere mantener la esencia del festival y ha programado, de jueves a domingo, conciertos diurnos a cargo de cuatro bandas de gaitas llegadas de Asturias y Galicia, además de tres actuaciones nocturnas protagonizadas por los grupos folk “Sceal”, “Draque” y “Calum Stewart & Trío”. Se mantiene también el homenaje a los marineros y el desfile del domingo previo a la misa folclórica.

Habrá un mercado celta con veinticinco puestos, una exposición dedicada a los vaqueiros de alzada y talleres de la Escuela Internacional de Música Folk. Como novedad, se instalarán atracciones infantiles en el aparcamiento junto al polideportivo.