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Usuarios del Camín Veyo (Tapia) reclaman medidas para reducir la velocidad de los vehículos en la vía

“Hubo dos accidentes este verano y es cierto que los coches van muy rápido”, dice la alcaldesa, Ana Vigón, que prevé mejoras en la señalización

José Manuel Lastra, uno de los usuarios habituales, en plena caminata. En el círculo, detalle del poste derribado en el último accidente registrado en la vía. | Tania Cascudo

José Manuel Lastra, uno de los usuarios habituales, en plena caminata. En el círculo, detalle del poste derribado en el último accidente registrado en la vía. | Tania Cascudo

El conocido popularmente como “Camín Veyo”, la vía que une la capital tapiega con Porcía y que discurre paralela a la costa, se ha convertido en la particular ruta del colesterol local. Este hecho, sumado a que es paso habitual de peregrinos y también una vía muy transitada por turismos y vehículos agrarios, ha aumentado la peligrosidad del itinerario para los viandantes. Es la razón por la que algunos usuarios reclaman algún tipo de señalización que recuerde a los coches que no pueden transitar a más de 40 kilómetros por hora.

Usuarios del Camín Veyo (Tapia) reclaman medidas para reducir la velocidad de los vehículos en la vía

La alcaldesa de Tapia, Ana Vigón, conoce bien la situación y el malestar de los vecinos y anuncia medidas disuasorias para lograr que los vehículos transiten a una velocidad adecuada. “Hubo dos accidentes este verano y es cierto que los coches van muy rápido. Dentro del plan de sostenibilidad turística que estamos preparando vamos a ver qué mejoras se pueden hacer en materia de señalización”, apunta la regidora.

Vigón considera más pertinente apostar por una señalización vertical que deje claro que por la vía no se pueden superar los 40 kilómetros por hora y descarta los badenes en el suelo que algunos usuarios plantean. “Los badenes son muy controvertidos y no creo que solucionen el problema. Buscaremos una alternativa viable para todos”, apunta.

Uno de los habituales de la ruta es el tapiego Félix Martín que acostumbra a hacer ejercicio por este trayecto y conoce bien el problema. Recuerda que hace unos ochos años se pintaron unas señales en la propia vía marcando los límites de velocidad que hoy están casi borradas por completo y teme que, de no actuar pronto, pueda haber consecuencias graves.

“Unos badenes de goma, que son baratos, podían ser una solución, pero hasta ahora no se ha dado ningua y los resultados materiales son malos”, añade en alusión a los dos accidentes registrados este verano. En uno de ellos un vehículo derribó el muro de una casa de Mántaras, donde ya han perdido la cuenta de la cantidad de percances que han vivido por su cercanía al camino y, en el otro, un coche tiró al suelo un poste de la luz que sigue pendiente de ser reparado.

Otro habitual del trayecto, vecino de Mántaras, es José Manuel Lastra. “Es verdad que la mayoría de los coches pasan despacio, pero no todos y por eso algún badén disuasorio podría funcionar. También ayudaría que los peatones circularan correctamente, por la izquierda”, señala.

Los badenes no gustan a Adrián García, gerente del hotel La Casa del Abuelo, ubicado en plena vía. Considera que los badenes son molestos para los vecinos, pero coincide en que es un camino con “mucho tráfico” y ve necesarias mejoras como dotarlo de iluminación para que se pueda usar con seguridad por la noche.

Otra petición de los caminantes es que se refuerce el desbroce de las orillas del camino, lo que permitiría ganar en visibilidad y seguridad para los usuarios.

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