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Cangas se pone de vendimia

La DOP espera mantener la producción de temporadas anteriores, tras un año que ha sido complicado por heladas y lluvias en la floración

Vendimia, ayer, en un viñedo de bodega La Verdea, en Puenticiella (Cangas del Narcea). | D. Álvarez

La vendimia está en marcha en los viñedos de la Denominación de Origen Protegida (DOP) vino de Cangas. Como es tradicional las fincas situadas en Ibias fueron las encargadas de inaugurar la campaña hace un par de semanas, mientras que en Cangas del Narcea la recogida comenzó tímidamente a lo largo de la pasada. Se espera que el trabajo intenso en los viñedos se dé a partir del próximo fin de semana, ya estrenando octubre. Se trata de una fecha un poco más tardía de lo que venía siendo habitual en los últimos años, cuando se hablaba de vendimias adelantadas, por lo que los viticultores señalan que la cosecha se está iniciando dentro de las fechas que se barajaban y que se debe considerar dentro de lo normal.

Luciano Gómez, ayer, cortando los racimos de uva de albarín blanco. En el círculo, detalle del trabajo en las viñas. | D. Á.

El presidente de la DOP y viticultor, José María Martínez, explica que el tiempo del mes de septiembre es el que marca el inicio de la vendimia. Así, la lluvia y los días nublados de los últimos 15 días no han favorecido la maduración de las uvas, lo que ha ido retrasando el momento idóneo para vendimiar. “El tiempo es el que manda, el que nos da y nos quita y como vinieron estos 15 días de lluvia se paró un poco la progresión que debería de llevar para completar maduración antes”, analiza.

Días como ayer, en los que la lluvia da tregua y el sol se hace protagonista entre las nubes son los esperados por los viticultores para salir al viñedo. La bodega La Verdea fue una de las que aprovechó el buen tiempo con el que amaneció el día de ayer para dar comienzo a la recogida de sus primeras uvas. Lo hizo en un terreno situado a pocos metros de la bodega que se caracteriza por su suelo pedregoso y por estar dispuesto de cara al sol, lo que hace que sea uno de los primeros en madurar. Además su producción es de la variedad albarín blanco, la más temprana de las uvas autóctonas. El bodeguero Luciano Gómez explica que este año comienza la cosecha más tarde que los años anteriores, casi dos semanas de retraso respecto al año pasado. Recuerda que en 2020, en estas mismas fechas, en su bodega se estaba rematando la campaña de recogida.

No obstante, esta circunstancia asegura que no afecta a la calidad que está viendo en sus racimos de uva, que un año más define como “muy buena”. Algo que compensa el año complicado al que tuvieron que hacer frente con heladas en primavera y lluvias durante la floración. “En abril vinieron unas heladas que hicieron mermar la producción y cuando la vid estaba en flor no paraba de llover, cuando necesitábamos que viniera sol, nos venía lluvia, lo que también provocó la aparición de enfermedades”, lamenta.

Estos traspiés a lo largo del año harán que no alcance el objetivo de aumentar la producción como estaba en sus previsiones este año, pero al menos cree que podrá mantener la cantidad del año pasado, calculando que, si todo sale según lo esperado hasta finalizar la vendimia, pueda cosechar 15.000 kilos de uva. “Nos falta cantidad, pero la calidad del fruto es especial, que es lo que importa”, recalca.

Cangas se pone de vendimia

El presidente de la DOP coincide en que este año no fue fácil para el viñedo y reconoce que las heladas de abril hicieron “mucho daño”. Aunque aún es pronto para determinar exactamente lo que supondrán en el cómputo total de la producción de la denominación, sí reconoce que algunas parcelas resultaron muy afectadas. Otro de los momentos de tensión que vivieron los viticultores este año llegó en junio, cuando el sol se resistió y las lluvias fueron las protagonistas día tras día. “Coincidió en plena floración de las plantas y ese es un momento muy sensible para el viñedo, pero al final fuimos saliendo, pero sin dejar de mirar al cielo ya que estaba el miedo de que a última hora llegasen las tormentas de granizo”, recuerda Martínez.

José María Martínez no se atreve a realizar una estimación de la cantidad de uva que podrán procesar este año las bodegas enmarcadas en el sello de calidad. Confiesa que el objetivo de la entidad siempre es seguir creciendo y aumentando el volumen de vino producido, algo que este año se esperaba dado que se ha incorporado una nueva bodega y también hectáreas de viñedo.

Pero tras los inconvenientes registrados durante el año se espera que esas nuevas incorporaciones sirvan para compensar las pérdidas de fruto y hagan que la producción de la DOP se mantenga como años anteriores, con unos 120.000 kilos de uva metidos en bodega. En este sentido, la DOP en la actualidad la componen ocho bodegas: Monasterio de Corias, Antón Chicote, Vidas, Vitheras, Señorío de Ibias, Las Danzas, La Verdea y Siluvio, que se unió este año; además cuenta con 48 viticultores y 55 hectáreas de viñedo.

La actividad en los viñedos acaba de comenzar y a lo largo de las próximas semanas se irá intensificando hasta bien entrado la mitad del mes de octubre, cuando se espera que se pueda cerrar la vendimia. El exigente trabajo manual que requiere la recogida de uva en las zonas de montaña, además de respetar los tiempos de maduración de las diferentes variedades son las características que hacen que se deban contar con varias semanas para poder dar por finalizado el trabajo.

La DOP está incluida dentro de la denominación de viticultura heroica, que da idea de lo costoso que es la producción de vino en la zona. Las pendientes de las parcelas hacen que el trabajo deba ser manual y por lo tanto, muy exigente para los vendimiadores. Además, las parcelas de viñedos son en general de tamaño pequeño y se encuentran disgregadas por el territorio, lo que hace que por las características particulares de cada una de sus situaciones tengan tiempos de maduración diferentes, por lo que es clave hacer un trabajo analítico previo para confirmar el momento óptimo de la recogida. Ahí también influye la variedad de la uva siendo las más tempranas albarín blanco y verdejo negro y la última en recogerse la carrasquín, siendo las intermedias mencía y albarín negro.

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