Navelgas, en Tineo, recuperó este fin de semana su tradicional Festival del Potaje, que alcanza ya su decimoctava edición. El acto central es el concurso de potajes que se celebró ayer, domingo, a mediodía y que contó con una decena de participantes, quienes sometieron sus platos a las valoraciones de un jurado profesional, compuesto por diez personas, y también del popular, en el que pudo participar todo aquel que quiso degustar los diferentes potes y dar su opinión sobre ellos.

El jurado profesional eligió como mejores elaboraciones, por este orden, las de Edelmira da Rocha, Azucena Feito y Josefina Rodríguez. En cambio, para los paladares populares, el mejor potaje fue el de Azucena Feito, seguido por el de Marinita Peláez, repitiendo en el tercer puesto el de Josefina Rodríguez.

Los participantes en el concurso destacan que más que buscar la victoria, quieren mantener viva en el pueblo esta elaboración, y reivindicar el potaje como un plato muy completo que no se puede perder, a pesar de que las prisas de la vida actual favorezcan que cada vez se tienda a una cocina más rápida. Porque si hay un secreto para conseguir un buen potaje, ese es el tiempo de cocción.

“El agua influye mucho y el tipo de berza que se escoja también; tiene que ser tierna y de las más verdes, porque tiene más sabor”, apunta Azucena Feito, que logró ganarse el favor de los dos jurados.

A su lado, María Pérez, otra de las participantes, ensalzaba de este plato tradicional lo completo que es. “Tiene verdura, legumbre, patata y carne, es un alimento completo y además muy rico”, subrayaba. Tanto ellas como Erundina Rodríguez y Josefina Rodríguez reconocían que entre los jóvenes de sus casas y sus nietos, el pote de berzas sigue siendo un acierto asegurado a la hora de comer y recuerdan que es uno de los platos que siempre reclaman los visitantes en los restaurantes del pueblo.

El jurado profesional buscaba en las elaboraciones el equilibrio entre los ingredientes y entre el espesor y la grasa, además de ver que la carne estuviera bien integrada en el plato. Entre los que dieron su veredicto estaba Amada Álvarez, del Club de las Guisanderas, que se mostró satisfecha de ver que “se siguen haciendo potajes” y destacó el buen sabor de todos ellos. Segundo Riesco, de la escuela de hostelería IES Valle de Aller, también en el jurado, apuntaba que todos los años se presentan potajes que “están muy bien”, y que la diferencia la marca el embutido utilizado y el tiempo de cocción.