Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La cooperativa de Moal se toma las medidas

El colectivo calcula la extensión de tierra con la que contará y apostará por el cultivo del “fabón” local y de las setas shiitake

Por la izquierda, Salva Suárez, José Gavela, Javier Rodríguez y David Lago, durante una de las mediciones. | D. Á.

Por la izquierda, Salva Suárez, José Gavela, Javier Rodríguez y David Lago, durante una de las mediciones. | D. Á.

Moal ya está dando los primeros pasos para poner a funcionar su cooperativa agroecológica “Puerta de Muniellos Sociedad Cooperativa Astur”. A través del servicio de montes de la Consejería de Medio Rural, durante tres días, vecinos y técnicos de la empresa Locis Sigtech han realizado la medición de las fincas del pueblo para tener un inventario detallado de las parcelas con información sobre el propietario, las medidas y la metodología con la que fue catalogada, que puede ser a través GPS o con dron, además del catastro para las zonas donde no se pueda acceder.

Este trabajo previo es imprescindible para realizar la concertación parcelaria con la que el pueblo quiere sacar rendimiento a sus tierras. Se trata de una novedosa figura de organización territorial que busca agrupar el minifundio para darle rentabilidad, pero sin modificar la propiedad de las fincas, su forma o tamaño, de ahí la importancia de que todo esté inventariado previamente.

“Estamos midiendo el 90 por ciento de las tierras de Moal, es un proceso voluntario en el que participan tanto los vecinos que ya saben que van a aportar fincas a la cooperativa, como quienes por ahora no lo harán, porque siempre pueden cambiar de opinión”, explica el vecino Antonio Rodríguez.

“Puerta de Muniellos”, como se denomina la sociedad, también quiere reabrir el bar-tienda local

decoration

A finales de este mes ya tendrán el inventario de las parcelas y sobre él podrán ver la cantidad de terreno del que dispondrán para iniciar los primeros trabajos, que en un inicio consistirán en preparar las tierras para que sean productivas, ya que muchas de ellas están a barbecho. Además, ya saben cuál será el cultivo por el que quieren empezar a trabajar. Será por el fabón de Moal, una variedad de faba típica de la zona que algunos vecinos plantan a nivel individual en sus huertas y que están comprobando que cada vez despierta más interés y tiene aceptación entre particulares y también en establecimientos hosteleros. El cultivo de setas shiitake será la otra apuesta inicial por la que tirará la cooperativa y para ello comenzarán a formarse ya el próximo mes para conocer las técnicas de producción.

Pero no solo de trabajar la tierra quiere vivir esta cooperativa, también quieren devolverle al pueblo un bar-tienda, para el que ahora mismo tienen solicitados los permisos para su construcción y llevan prácticamente un año a la espera de que la tramitación se resuelva. “Lo ideal para nosotros es que el bar-tienda pudiera estar en funcionamiento en primavera o verano, eso nos daría liquidez para poder invertir”, comenta Rodríguez.

Otra de sus propuestas era que la cooperativa fuese la encargada de mantener limpias las rutas de senderismo señalizadas por la zona, en lugar de que se contratase a otra empresa, pero el acuerdo con la Administración autonómica no ha llegado todavía. “Nos prometieron cosas que nos gustaría que se cumplieran, esperábamos que nos cedieran el trabajo de mantener limpias las rutas que parten de Moal, pero lo que nos ofrecieron fueron peonadas y con eso no se fija un puesto de trabajo ni población, esperamos que lo reconsideren”, señala.

De conseguir hacerse cargo de la limpieza de las rutas y de poder abrir el bar-tienda, creen que el año que viene ya podrían estar creando de tres a cuatro puestos de trabajo en el pueblo. Pero para ello solicitan más agilidad a las administraciones, porque ven como la burocracia va retrasando el proyecto y temen que el no poder avanzar en su idea comience a generar frustración. “Nos encontramos con mucha burocracia y vemos que quieren organizar el mundo rural como el urbano y eso es un error, además ahora mismo lo que no tenemos es tiempo para seguir esperando si lo que queremos es frenar la despoblación”, analiza Rodríguez.

La cooperativa la forman 63 socios y nace con la intención de frenar la despoblación en la zona y de conservar el medio ambiente, manteniendo los terrenos limpios para evitar, entre otras cosas, la propagación de posibles fuegos.

Compartir el artículo

stats