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El Valle, a prueba de catástrofes

Finaliza con éxito y sin incidencias el simulacro de los protocolos a activar ante una hipotética rotura de la presa de Somiedo

El equipo que participó en el simulacro, ayer, en El Valle. | S. Arias

Es casi imposible que pueda suceder, pero ante una posible catástrofe toda prevención es poca y en El Valle, en Somiedo, ya están preparados. El Servicio de Emergencias del Principado de Asturias (SEPA) y la empresa EDP realizaron ayer con éxito un simulacro de evacuación ante un hipotético un terremoto de grado 7 y una posible rotura de la presa Valle II, que surte de agua a la central hidroeléctrica de La Malva. El protocolo se cumplió a la perfección y las sirenas de alarma para avisar a la población funcionaron de manera adecuada. No obstante, para algunos de los vecinos de la localidad la señal de aviso, de 500 hercios, suena muy baja.

“Las personas que estén sordas no se van a enterar, tienen que subir el volumen”, apuntó Florentino Alonso, vecino de El Valle, mientras observaba a lo lejos las labores de la práctica. Y lo mismo piensa el matrimonio formado por Blanca Cobrana y Victorino Cabo, quienes temen que en caso de emergencia real no se oigan las sirenas dentro de casa “porque son muros muy anchos y si estás dentro no te enteras de nada”.

Emilio Antonio Fernández y Henar Parra, de EDP, durante el simulacro.

Emilio Antonio Fernández y Henar Parra, de EDP, durante el simulacro.

Con todo, los vecinos del pueblo somedano no temen el colapso del embalse y se tomaron con tranquilidad el ejercicio de pruebas. “Está bien que lo hagan y que haya prevención pero nosotros no estamos preocupados de que pase nada”, dijo Vita Riesco mientras se dedicaba a limpiar el coche. Además, consideran que las praderas que hay entre la presa y el pueblo “abren mucho”.

Quizá por eso, los vecinos que ayer estaban en El Valle se tomaron la prueba de emergencias con tranquilidad y continuaron con sus tareas habituales, sin prestar mucha atención a las labores del simulacro, del que fueron informados en reuniones previas con anterioridad, “aunque coincidió con la campaña de saneamiento y mucha gente no pudo asistir”, comentó Selene Álvarez.

Todo lo que tienen que hacer, en caso de que suenen las sirenas, es subir a zonas altas para evitar la ola de agua. Así se lo explicó el equipo que realizó el simulacro, que se desarrollo sin errores. “Salió todo muy bien, fantástico, no tuvimos ninguna incidencia importante, más allá del fallo de algún teléfono que había que actualizar, pero ese es el objetivo del simulacro, verificar que todas las comunicaciones se hacen de manera correcta”, explicó Emilio Antonio Fernández González, directivo de EDP.

El ejercicio se realizó en la casa de compuestas de El Valle con el supuesto de un terremoto de grado 7. “En ese momento se activa un equipo que va a la presa para comprobar los daños y procedemos a informar al director para que se activen los diferentes equipos, es una fase de vigilancia y control para comprobar la magnitud de los daños”, detalló Benigno Menéndez, responsable de la agrupación de centrales hidráulicas La Barca-Miranda.

En la hipótesis de emergencia propuesta por el SEPA y EDP, se produce una fisura importante en la estructura del embalse por lo que es necesario proceder a desembalsar el agua para que, en caso de rotura, baje la menor lámina posible y, con ello, evitar mayores afectaciones. Una suelta para la que es necesaria la autorización de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico (CHC), con la que están coordinados.

Juan Jesús García y Benigno Menéndez, participantes en el ensayo.

Juan Jesús García y Benigno Menéndez, participantes en el ensayo.

Nos ponemos en la situación de que no podemos desembalsar porque ha habido un derrumbe en la caseta de válvulas, lo que nos lleva al siguiente escenario del plan de emergencias”, añade Menéndez. En ese momento, ante el riesgo de colapso, los operarios trabajarían mediante un sistema remoto y, en caso de que el embalse esté a punto de romper, pasarían a la siguiente fase de prevención con la activación de las alarmas para dar aviso a los vecinos de El Valle. “En los pueblos aguas abajo iría la Guardia Civil y Protección Civil para dar el aviso a los vecinos, aunque no estén afectados”. Se refiere a los núcleos de Urría y El Coto.

Así, una vez que las sirenas entren en funcionamiento, los operarios trabajarían con el sistema remoto ya a salvo. Y todos los aparatos, sensores, cámaras y alarmas “funcionaron a la perfección”, destacó Emilio Antonio Fernández al término de la prueba, prevista para las 12.30 horas, aunque se retrasó algo más de media hora. Pasada la una de la tarde, las sirenas comenzaron a sonar en El Valle. La alarma se activa en tres tramos de un minuto de duración, con sonido ascendente, separados por intervalos de cinco segundos de silencio. El final de la alerta también se anuncia mediante una señal continuada de 30 segundos. Y, así, quedan todos enterados de la necesidad de evacuar el pueblo o de la finalización del peligro.

Tras el apagado de la señal sonora, dieron por finalizado el simulacro, en el que también participó Guardia Civil, miembros de Protección Civil de Salas y guardas de Medio Ambiente. Todos coordinados por el SEPA y EDP, que dieron por bueno el ejercicio. Ahora, los vecinos de El Valle están sobreaviso. Si suena la alarma hay que subir a zonas altas, pero no están nada preocupados “porque Somiedo no es zona sísmica”.

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