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Guardianes del patrimonio de Serantes

Un grupo de vecinos se dedica a recuperar enclaves del núcleo tapiego: del lavadero a la fuente de San Andrés

Pedro González, con los hermanos Bruno y David González, en la fuente de San Andrés. | T. Cascudo

Pedro González, con los hermanos Bruno y David González, en la fuente de San Andrés. | T. Cascudo / T. CASCUDO

T. CASCUDO

Serantes (Tapia)

Solo los más mayores de Serantes sabían de la existencia de la denominada “fonte de San Andrés”, un antiguo manantial que, cuentan, da nombre a esta parroquia tapiega. Sin embargo, el pasado junio un grupo de vecinos enamorados de la historia local decidieron ir en su búsqueda y, a base de muchas horas de “pico y pala”, lograron sacar a la luz y a la memoria este resto patrimonial del vecindario. Ahora aspiran a su reparación y recuperación definitiva y, para ello, reclaman la ayuda del Ayuntamiento de Tapia y de Patrimonio.

“Estaba tapada por completo, la obra de la carretera le comió mucho espacio y luego creció la maleza y la cubrió. Además encontramos restos de ceniza de haber hecho hogueras y también mucha basura”, explican estos vecinos que la pasada primavera crearon una suerte de brigada que se dedica a hacer pequeñas mejoras en pro del pueblo.

Son en total media docena de vecinos, con edades comprendidas entre los 20 y los 72 años. Se juntan en ratos libres, especialmente los fines de semana, con idea de mejorar el entorno. “Lo hacemos por amor al pueblo”, defienden, aunque lamentan que no haya más manos disponibles para una tarea que, consideran, debería ser cosa de todos.

Volviendo a la fuente de San Andrés, cuentan sus rescatadores que data del siglo XI y que, aunque no tiene caño, es muy rica y no se seca en ninguna época del año. Han logrado ponerla al descubierto, pero ahora temen problemas si siguen actuando en este punto y piden ayuda de las administraciones con competencias.

Muy cerca de la fuente se localiza el lavadero de Serantes, levantado en 1960 en un enclave cargado de historia. Como subraya Pedro González, marinero jubilado, a su lado pasa el Camino Real. La limpieza del lavadero fue el primer proyecto de este grupo. Cuentan que estaba completamente lleno de fango y el agua había dejado de correr por el canal.

“Dedicamos muchos días y sacamos toneladas de fango, estaba hasta arriba”, relatan. Gracias a su trabajo el agua entra como siempre en esta estructura usada antaño para el lavado a mano de la ropa. No solo limpiaron y acondicionaron el edificio, sino que desbrozaron todo el entorno, que hoy luce en perfecto estado de revista junto al conocido como “ponte das Donas”.

En el lavadero han colgado un cartel para pedir colaboración en el mantenimiento de la limpieza: “Por favor, dejen las cosas como están. No es necesario que nos ayuden a limpiar, pero tampoco vengan a fastidiar”. Hecha su labor, ahora quieren que mueva ficha el Consistorio tapiego y ejecute un proyecto existente para rehabilitar el tejado del lavadero y evitar que se venga abajo.

Ya tienen en mente su siguiente reto: la limpieza de las viejas escuelas de Serantes. Fue una obra singular que está totalmente abandonada y, creen, se podría recuperar para ser usada por los vecinos. “Es un edificio hecho para Serantes y es una pena que esté así. Debería evitarse que se cayera y darle un uso. En general, lo que pedimos es más atención al pueblo”, señalan.

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