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Nuria Montserrat Bioingeniera catalana, participó en las jornadas científicas en Luarca

“Lo bonito del trabajo científico es que siempre encuentras pareja de baile”

“La pandemia ha traído cosas buenas a la ciencia y ha reforzado nuestros valores de esfuerzo y colaboración”

Nuria Montserrat. | IBEC

La bioingeniera barcelonesa Nuria Montserrat lidera el grupo de investigación “Pluripotencia para la regeneración de órganos” del Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC). Ayer, protagonizó la tercera conferencia de la semana científica de Luarca. Explicó, por videoconferencia, las investigaciones en las que participa para entender cómo se generan las células de nuestro organismo a partir de células madre embrionarias, así como su aportación contra el covid.

–Su charla se titula ¿Es posible hacer miniórganos humanos a la carta? Responda usted.

–Sí. Es posible hacer microórganos, hablamos de milímetros. Nosotros trabajamos en concreto con microrretinas, microcorazones y microrriñones. Este campo de estudio implica la bioingeniería y la biología del desarrollo. El leitmotiv de las investigaciones que hacemos es intentar entender cómo se forman los órganos para entender por qué dejan de funcionar en la patología o en la enfermedad. Usamos células madre pluripotentes para generar desde 2013 células del riñón. Después, en 2019, logramos hacer microórganos. Ahora sabemos algunas cosas más de cómo se forma el riñón en humanos y podemos hacernos preguntas de medicina de precisión.

–¿Se busca curar o el fin es tener órganos para trasplante?

–El interés ahora es entender, pero al final del camino nos encantaría llevarlo al contexto del trasplante. En España somos el primer país del mundo en donación, tenemos un historial impresionante en investigación de trasplante y creo que los miniórganos nos pueden ayudar mucho a formular cuestiones en el ámbito del trasplante. Estamos empezando y hay que ser prudentes. Está trabajando mucha gente en algo así, no es el esfuerzo de un laboratorio solo.

–¿Cómo de importante es la colaboración en ciencia?

–En ciencia pocas veces vamos a poder hacer algo solos. Lo bonito del trabajo que tenemos es que somos muchas personas en el mundo haciendo investigación y siempre encuentras una pareja de baile. También es verdad que la colaboración hay que cuidarla.

–Y pagarla...

–Claro que hay que pagar la investigación, pero las ideas son lo importante. Hay que tener ideas y buscar la colaboración perfecta para desarrollarlas.

–¿Los organoides también están ayudando en la investigación contra el coronavirus?

–Los organoides fueron una herramienta muy buena para entender el tropismo del virus. Su puerta de entrada no solo está en el epitelio nasal o en los alvéolos, también está en muchos órganos como el riñón. Empezamos a mandar los organoides de Barcelona a un colaborador en Suecia que había aislado las partículas virales de los pacientes infectados de covid; infectaron los organoides y vieron que podíamos usarlos como modelo para estudiar cómo el virus infectaba células humanas. También testamos un fármaco que ya estaba en el mercado y los hemos usado para testar otras drogas que han ido saliendo. Vamos a seguir investigando en covid un tiempo, porque, además, nos puede preparar para otras enfermedades zoonóticas.

–¿Qué supondrá la pandemia para la ciencia?

–Creo que ya ha traído cosas buenas y ha servido para reforzar esos valores de la ciencia como son el esfuerzo y la colaboración. La investigación no se puede parar. Cuando llega a término tiene mucho trabajo detrás y cuando hay un corte de financiación se pueden frenar muchos años de trabajo.

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