Bautizó, casó y despidió a generaciones de pixuetos. Ahora tocará que le despidan a él, con el mismo cariño con el que le trataron en vida. El que fuera párroco de Cudillero durante más de 50 años, José Pérez Barcia, que dejó en enero su servicio parroquial y desde entonces vivía en la Casa Sacerdotal ovetense, ha fallecido hoy martes, a los 81 años de edad.

En las últimas horas Don José había sufrido un ictus que se agravó con un derrame cerebral, según indican sus allegados, y no pudo recuperarse. La previsión es que mañana miércoles tenga lugar una misa en Oviedo, a las 10.00 horas, antes del funeral que se oficiará posteriormente en Cudillero.

José Pérez Barcia o don José, como le conocían sus parroquianos, era hijo adoptivo del concejo desde 2007. Nacido en Nogueira de Muñiz (Galicia) se convirtió en el cura de Cudillero siguiendo los pasos de su tío, también llamado José; antes había ofrecido su servicio en la parroquia de El Entrego y también dio clase en el seminario de Oviedo. Sus inicios en el seminario fueron de muy niño. Cuando tenía apenas 12 años ingresó en Covadonga, un momento que recordaba como duro para él ya que estaba muy unido a sus hermanos y a su numerosa familia. Luego encontró la felicidad que buscaba en la dedicación religiosa.

Siempre quiso continuar al frente de la parroquia de Cudillero hasta que la salud se lo permitiera, y así lo había declarado a sus parroquianos cuando celebró con ellos, en una gran homilía en 2014, sus 50 años de sacerdocio. Sin embargo, a principios de este año, con 80 años cumplidos, el Arzobispo procedía a su relevo en la parroquia, que justificó por razones de edad.