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La Regalina afronta tranquila el cambio de directiva: "Aquí siempre hay gente para ayudar"

El presidente saliente y el candidato a hacerse cargo de la Sociedad Popular destacan la unión vecinal: “No cuesta encontrar gente para ayudar”

Marcos Fernández, a la izquierda, junto a su perro “Colin”, dando la mano a Ángel Valverde, ayer, junto al hórreo recién restaurado. | T. Cascudo

Dice el valdesano Ángel Valverde que Cadavedo está lleno de gente colaboradora y que basta levantar el teléfono para hacerse con un equipo preparado para cualquier misión que beneficie al pueblo. Consciente de esa fortaleza, presentó su candidatura a presidir la Sociedad Popular La Regalina tras formalizarse la dimisión de su presidente desde 2017, Marcos Fernández. Se podría decir que en Cadavedo hay futuro porque hay mucha gente dispuesta a luchar por mantener viva esta localidad valdesana y su legado.

Son precisamente estos valores de esfuerzo en la preservación de las tradiciones y la cultura popular y su elevada implicación para generar un sentido de comunidad en la zona, los que hicieron que la Sociedad Popular La Regalina, constituida en 1953, fuera merecedora del reconocimiento de agosto “Asturiana del mes” que concede LA NUEVA ESPAÑA.

El hasta ahora presidente hizo oficial su dimisión “por motivos personales” en la asamblea ordinaria del sábado, pero seguirá arrimando el hombro como el que más. “Voy a seguir ayudando en muchos otros aspectos, pero no en la toma de decisiones. Tenemos mucho apoyo por parte de pueblo y mucha gente que se mueve. Pero si eres el presidente tienes que estar al pie del cañón y creo que debo dejar paso a la gente que tiene más energía”, señala Fernández, que deja el cargo tras cinco años y a uno de la finalización de su mandato.

Valverde, de 49 años, está dispuesto a tomar las riendas del colectivo, aunque, al no formar parte de la actual directiva, debe abrirse un proceso electoral al que podrían concurrir más candidatos. A principios de año se celebrará la asamblea extraordinaria en la que se elegirá formalmente al nuevo presidente de este colectivo, que, entre otras muchas actividades, organiza la popular fiesta en honor a Nuestra Señora de Riegla. La cita acaba de cumplir los 90 años de historia y, señala Valverde, que uno de los retos del colectivo será empezar a trabajar con la vista puesta en el centenario. También seguirán intentando lograr el preciado galardón de “Pueblo ejemplar”, que entrega anualmente la Fundación Princesa de Asturias.

“La verdad es que tenemos actividad todo el año para dar y repartir. Es raro el mes que no se organiza algo porque estamos siempre en una continua lluvia de ideas”, señala Valverde. Tanto él como el presidente saliente explican que la Sociedad Popular La Regalina va más allá de una comisión organizadora de fiestas, ya que promueve actividad cultural todo el año con el objetivo “de mantener vivo el pueblo y plantear actividades que gusten a los vecinos y también tengan interés turístico”.

Animar a los niños

Y, en relación con el espíritu colaborador del vecindario, en la asamblea del sábado también se aprobó la creación de la figura del socio infantil. Su objetivo es que los niños conozcan desde pequeños la importancia del colectivo y de formar parte de todo lo que se hace en el pueblo. Es decir, garantizar que siempre, como está ocurriendo ahora, haya relevo para la Sociedad Popular La Regalina. “Es una cuota simbólica, pero les permitirá tener carné de socio e involucrarse”, señala Valverde. Serán 5 euros de cuota para los niños de 6 a 16 años, lo que les dará opción de acceder a las actividades programadas para ellos de manera gratuita.

En la asamblea se dio cuenta también del buen estado de las cuentas de la entidad, con 11.000 euros actualmente y pendiente de ingresar 4.000 más de la subvención municipal. El colectivo explica que esta situación es fruto del apoyo del vecindario, pues, cuando se hizo la petición de donativos para afrontar los trabajos de traslado y reparación del hórreo del campo de La Garita “todo el mundo se volcó”. Ahora, este hórreo salvado de caer por el acantilado, es un motivo más de orgullo para este pueblo incansable.

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